lunes, octubre 12, 2015

La soledad

Comenzamos hoy esta nueva etapa en Soledades. La forma elegida para este nuevo camino es mostrando un libro ilustrado que realicé hace unos meses. Está pensado para un público adulto, lo que no es tan común en el mundo de este tipo de libros.

Que lo disfruten. 

 

sábado, octubre 10, 2015

Aviso de prensa

Vamos al punto: Hace 10 años decidí crear este blog el cual con el tiempo se fue convirtiendo en un espacio propio, una suerte de diario público y siempre filtrado en el que no cuento sinó las fantasías de una realidad que sin duda resulta difícil vivir sin el lente que el arte ofrece. Digamos en resumen y retomando un poco una idea de Picasso que ha sido esta mi forma de mentir. Muchas veces lo he abandonado y tengo la certeza de que muchas veces más lo haré.

Desde su inicio este fue un espacio dedicado casi de manera exclusiva al origami, una excusa personal para mostrar pliegues y modelos, para mostrar mis búsquedas con el papel. Con el tiempo también fueron apareciendo en Soledades algunas palabras. No muchas, pero también ellas hicieron presencia.

Sin embargo, nunca he sentido aquí la confianza para mostrar otras facetas de esta misma vida que también soy, otras pasiones, otras realidades. Después de pensarlo durante un par de años he decidido que este lugar también será el repositorio de otras cosas que también me recorren. A veces pinto, a veces escribo, a veces dibujo, a veces no sólo la musa de los pliegues me visita. Todas esas cosas se han mantenido escondidas en unos y ceros dentro de la memoria de un computador. Hoy, después de tanto tiempo, saldrán a la luz. Dicho sea de paso en Flickr, lugar hermano de este pero donde la palabra nunca ha tenido cabida, algo similar comenzará a ocurrir.

No sé si alguien las lea. Quizás ahora los lectores se multipliquen por mil traidos por otros gustos e intereses. Quizás, por el contrario, ahora nadie venga de visita pues se sienta que este blog ha perdido su norte (o tal vez su sur). A fin de cuentas, este blog se llama Soledades así que alguna pista sobre su vida debe dar su nombre.

Para mayor facilidad de todos ahora dispondrá de un pequeño menú que permitirá a cada cual revisar sólo aquello que desee. Así, quienes de ahora en más quieran ver sólo lo que a origami compete podrán filtrar todo con relación a ese tema. Quienes deseen leer podrán hacer lo propio. Y así, con cada cosa que valga la pena mostrar.

Todo lo publicado hasta este preciso momento estará en la categoría "origami", como respeto propio a lo que este blog fue y vivió durante estos 10 años. Aquellas entradas que incluían cuentos serán reposteadas, pero ahora sin los modelos que los acompañan y con un aviso de declaración de publicación anterior. Salvo por eso, de ahora en más, los asuntos estarán separados, ahora viviendo juntos en un mismo sitio. Tan sólo mis juegos con la fotografía seguirán estándo como hasta ahora separados de Soledades, y viviendo como hasta hoy en un blog aparte. No me pregunten por qué, que no lo se.

No puedo prometer que por esto ahora serán más las entradas. Sólo sé que, por lo menos, seguirá respondiendo al Babel de idiomas y soledades que dió origen a su nombre. Pero esa historia, la del nombre que nunca nadie a preguntado, es mejor dejarla para otra ocasión.

Gracias por leer.

sábado, junio 06, 2015

Diátriba del "a veces"

A veces despiertas del lado equivocado de la vida.
No sabes por qué pero todo se ha confabulado para que hasta el más mínimo movimiento duela de más. Puede ser un asunto de balanza cósmica y justo ese día el universo compensa por aquellos días en los que fuiste feliz. O tal vez sea el día de cobro y cualquier mal que hayas hecho en el mundo se te devuelve por cinco, por diez, por quince.


A veces despiertas en camas vacías. En camas de hospital, en camas que no son tuyas. 
Tantas calles recorres que llega ese instante en que no recuerdas aquel colchón que llamabas tuyo, su dureza, su textura. Su olor. A veces es tu cama la que está vacía. Duermen a tu lado y sabes que el vacío es mayor aún. Infinito.


A veces vas y tratas de explicar algo, de enseñar una nueva forma, una nueva manera de ver. La intolerancia humana se te presenta y te pasa factura, te reclama porque las cosas son como son, porque nada debe cambiar. Te pasas las horas enteras de discusión en discusión. Crees que has ganado algunas y perdido otras, aunque en el fondo sabes que todas las has perdido por el simple hecho de discutir. A veces eres tú el que nada nuevo quiere aprender, el que nada puede. Es tu culpa a fin de cuentas.


A veces caminas por la calle y en una banca, 
frente a una biblioteca, 
en un parque, 
encuentras una grulla de papel plegada.


Quizás después llegará la primavera.