Hoy estas soledades estan de nuevo recorridas por un alma de caballo.
Bien visto, hoy es solo un relincho, un leve movimiento de jumento.
martes, enero 26, 2016
miércoles, enero 13, 2016
Los pájaros de ceniza
Esta entrada se publicó originalmente aquí,
acompañando un modelo de origami.
Se publica de nuevo, ahora sin imágenes y con algunas
correcciones de estilo,
para comodidad de quienes sólo buscan
las palabras de este blog.
Hubo un tiempo en el que los pájaros estaban hechos de ceniza. Blanco, negro y gris. No existía más color. Tampoco cantos, pues no había palabras que merecieran ser cantadas. Los cielos se teñían de silencios, y los silencios de olvidos y recuerdos; bien sabido es que nunca han sido posibles los unos sin los otros.
Quiso un día la fortuna que desde la lejana bóveda celeste un arco iris a la tierra descendiera. Y quiso también que un pájaro, negro como pocos, se encontrará justo donde aquel arco cayera.
Aquel golpe por poco estuvo de acertar su cuello, pero fortuna quiso que en cambio marcara su pico duro como piedra. Y tan fuerte fue el impacto que se hinchó del ave aquella parte, inflamada de dolores y ahora teñida del color del sol. Durante 19 noches entre vida y muerte pasó aquel alado. Todas ellas soñó con palabras nuevas que podían ser cantadas si acaso buena voz hubiera tenido. El bosque que cuidarla quiso siempre dijo que su fortuna fue que sólo el pico se hubiera golpeado y que, aunque deforme, ahora podía contar.
Refugiado en el oscuro bosque, donde pocos vean su desfigurado aspecto cuenta aquel pájaro desde entonces historias que las demás aves escuchan. Al roce de su pico se tiñen sus plumas de colores. Se llenaron poco a poco de cantos cielos y silencios, que las demás aves ponen música a sus palabras, y piensan todos que nadie ha de ser más feliz que aquel tucán.
Tan sólo el cisne que de canciones sabe, con su plumaje blanco como el alma reconoce en las palabras del ave que su único lamento es que aquel arco en su caída no hubiese sido más certero.
viernes, enero 01, 2016
Pegaso
Comenzamos este año con otro autómata. Esta vez, un pegaso. Caballos y caballos, madera y papel, palabras. Un galope más.
miércoles, diciembre 30, 2015
El canto de los gallos
Esta entrada se publicó originalmente aquí,
acompañando un modelo de origami.
Se publica de nuevo, ahora sin imágenes y con algunas
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En los pueblos a lo largo del país se escucha cada madrugada el canto de los gallos. Muchos creen que cantan para llamar al sol pidiéndole que vuelva. Pero el sol sale, con o sin canto de reclamo. Incluso, en las ciudades en las que tiempo atrás dejaron de cantar los gallos sigue apareciendo en el horizonte como cada mañana. Y bien sabido es que a los gallos no les gusta perder el tiempo en tareas sin sentido.
Otros creen que lo que ocurre es que bien conoce el gallo que "al que madruga dios le ayuda". Pero eso no explica porque aún los gallos mas ateos gustan de cantar de madrugada.
Algunos dicen que los gallos extrañan la mañana, pero si así fuera cantarían en la tarde, e incluso en medio de la noche. Y, además su canto habría de ser nostálgico, triste como el canto de quien esta viviendo en medio de la ausencia.
La verdad es que el gallo no canta al sol, ni menos a la mañana. Canta porque está feliz, canta porque en su canción cuenta no el fin de la noche, ni la llegada de la luz. Lo que anuncia son sus promesas de amor. Canta desde lo alto del gallinero, para que todos sepan de sus pasiones.
El gallo es un romántico, que cada madrugada canta los amores que vivió en la noche.
Y las gallinas a quienes despierta, solo sonríen tímidamente. Saben que el gallo no es un buen amante, pero en su canto las plumas se convierten en alas que emprenden vuelo, su cacaraqueo en arrullo de sirenas. Saben que en su canto las convertirá en las gallinas más hermosas del mundo, y solo por eso, se dejan amar una vez más.
domingo, diciembre 27, 2015
Mar adentro
Hoy es el turno para enseñar mi primer autómata, y de paso, un ejercicio de talla en madera.
Siempre he tenido una profunda fascinación por los autómatas, pero nunca había diseñado uno propio. Hoy, al fin, esto ha cambiado.
miércoles, diciembre 23, 2015
Oveja
Esta entrada se publicó originalmente aquí,
acompañando un modelo de origami.
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Sucedió, alguna vez, que en el reino de las ovejas una de ellas padeció de insomnio. Cosa curiosa, sin dudarlo, una oveja con problemas para conciliar el sueño.
Así que aquella oveja, siguiendo toda la lógica ovejuna decidió ponerse a contar humanos. Los puso a saltar por encima de una cerca como es la tradición. Pero la idea no resultó muy buena. Había que ver a esos pobres humanos tratando de saltar por encima de aquella valla. La mayoría enredaba sus piernas en la carrera, y unos pocos tomaban impulso y salían disparados como resortes solo para terminar magullados al otro lado de la cerca.
Así que aquella oveja, lista como era, pensó que tendría mejores opciones contando tortugas. Su movimiento lento resultaría ventajoso, pues habría de incitar al sueño. Para mayor seguridad decidió quitar la cerca, pues aunque dotadas con casco natural, no se imaginaba a las pobres criaturas dando muestras de aquella agilidad saltadora. Asi que las puso, simplemente, a subir y bajar una colina.
La cosa al principio, iba bien... pero poco a poco la lentitud se fue tornando en desespero. Aquellas tortugas tardaban eternidades en llegar a lo alto de la colina. Honestamente era una tarea de nunca acabar. Pronto, el desespero se convirtió en angustia. Una vez alcanzada la cima, las tortugas resbalaban y caían por la pendiente dando tumbos y volteretas que las dejaban paradas de espaldas y de cabeza. Así que la oveja decidió dejar de contarlas. Quería dormir, si, pero no a costa de ser proclamada como la responsable de la extinción de las tortugas.
Su tercera, a todas luces, no fue la idea más acertada: Optó por contar lobos. Bien sabía que podían cuidarse solos, y que además no tenían problemas saltando cercas. La dificultad vino cuando una vez abierta la puerta a sueños de lobos no hay quien consiga dormir tranquilamente. Descansar en paz es otra cosa, pero ella no quería el sueño de los justos sino uno normalito de aquellos de 8 horas o 10 cuando más. Así que cuando al fin logró sacar a los lobos de su conteo, decidió pensarlo con cabeza fría, y escoger algún sistema que estuviese comprobado.
El método que eligió fue el único que dicen resulta infalible: seguir el ejemplo de los hombres, y ponerse a contar ovejas. La cosa funcionaba, hasta que fueron precisamente sus compañeras de rebaño las que vinieron a confrontarla: "Pero cómo se te ocurre, le decían, ahora nos toca trabajar triple jornada", ya no sólo era ir de pastoreo todo el día y después pasar media noche saltando cercas para que los humanos pudieran dormir. Ahora resultaba que además debían volver a toda velocidad para saltar la cerca propia porque una oveja desconsiderada las quería volver a contar.
Le dijeron que "dejara de ser la oveja negra del grupo y se pusiera a trabajar, que aún más de un hombre faltaba por dormir". Pero la pobre oveja no quería. Su problema era de sueño propio, y no de sueño ajeno. Pero ya estaba claro que el asunto lo debía tomar por cuenta propia, que no podía confiar en otros animales.
Cansada, miro hacia el cielo, y lo descubrió lleno de luces. Comenzó a contar estrellas fugaces, y a pedir como deseo el sueño conciliar. Cuentan algunos que se quedó dormida cuando llegaba a contar el primer millón, y dicen que desde entonces sigue durmiendo. Bien sabido es que a las estrellas es mejor sólo pedir un deseo por vez...
sábado, diciembre 19, 2015
Rodolfo el Reno
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Lo dejo hoy aquí, de nuevo, para que lo plieguen en esta navidad.
Felices fiestas a todos.
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