martes, enero 14, 2020

Correcciones



Por las noches los recuerdos...
No, no es así...
Hay recuerdos, por las noches,
que persiguen madrugadas.


Guardo en medio del pecho...
No, corrijo...
Hay en medio del pecho
un latido que desafina.

Llevo en el borde de los ojos...
No, perdón, que mal lo digo...
Derrama en el borde de los ojos
una lágrima de sal sin arcoíris.

Tengo en medio de las piernas...
No, no es cierto...
Se acomoda entre las piernas
una ausencia de despedida.

Perdonen que me equivoque tanto en lo que digo
y que confunda lo propio con lo ajeno...
Pero es que la vida se me enreda a veces
Y se me olvida
que no son mías estas cosas...
Que si acaso lo fueran
estaría insomne sin remedio,
con sordera de latidos,
de lágrimas sería sequía,
y de ausencias un desahucio...


Así que me pongo en orden
y te devuelvo más bien
esas cosas tuyas que llevaba
que se queden contigo
que yo quiero lo mío:
sueños propios
latidos a mi ritmo
lágrimas de risa
y ganas de bienvenidas.

Lo digo de nuevo:
hoy te he escrito correcciones

viernes, diciembre 13, 2019

Algunas veces

Algunas veces,
los domingos en la tarde,
me agarra de golpe una tristeza.
No se anuncia, no me avisa, no me advierte.

Sólo llega y se acomoda
en el vacío que dejaron
tristezas que antes
en mi vivieron.

En medio del desespero
emborrono poemas, arrugo papeles
pinto de negro cuadros viejos,
como si acaso entre tachones
pudiera sacar esto, que se me mete dentro.

Entonces vienes y me llamas
a una cama en la que compartes
almohada, lecho y cobijo.

Te recuestas en mi pecho.
Con voz queda le dices que se vaya,
que me deje.

Allí estás tú,
desnuda de vestido,
y de brillante armadura.

Tristeza y tu pelean mientras yo me duermo.
Despierto luego...
aliso los papeles, pinto cuadros nuevos, escribo este poema.

¿Entenderás, algún día,
lo tanto que te quiero?