jueves, abril 30, 2009

is anybody out there?

Hace más de seis meses no escribo en estas soledades. Hace más de seis meses que se encuentran más solas que nunca. Y pocos la han extrañado. 


Para ser honesto, hace seis meses es poco lo que pliego, investigando a veces sobre otros papeles, a veces sobre otras formas de plegar, y las más dedicado a otras acciones harto lejanas al mundo del plegado. Aún en aquellos casos de plegado, el 90% de las veces, los resultados han sido desastrosos. 

Uno de los pocos casos que se ha salvado de la condena a la caneca ha sido este modelo. A la sombra de un árbol, a la sombra de Herne, a la sombra de los miedos, a la sombra... En el reverso del modelo, se insinua un rostro de ciervo. En su frente, sentado, se evidencia un hombre.

Mezcla de las técnicas de arrugado con el tradicional box pleating. Mezcla de no saber que decir con no tener que decir. Mezcla de dejar y seguir. A la sombra, simplemente a la sombra... 


¿Aún hay alguien allí afuera?
¿Aún hay alguien aquí adentro?



domingo, noviembre 23, 2008

La copia accidental 2

a Juan Pedro Rubio

Esta entradas se encuentra en deuda desde hace varias semanas. Y es una de esas que vuelven a hablar sobre la copia... Ya hablé de eso aquí, aquíaquí, así que verán que no es un tema nuevo. A veces hablo tanto de lo mismo que parece que soy monotemático. Adicionalmente, parece que tantas veces he copiado que el tema se ha ganado sitial propio.

En septiembre, presentaba la foto de una mujer dormida.  

El modelo era el resultado de profundizar en la búsqueda de superficies sobre líneas, de una expresión distinta. El modelo, era también resultado de un modelo anterior (este modelo) que encontré en una de las reuniones mensuales de LAO.  Ambos modelos me resultan encantadores pues siguen esa línea de la simpleza que tanto disfruto y que tanto placer (y dolor) me ha traido. Tan orgulloso estaba que, incluso, iba a ser publicado en Pajarita, que es una de mis revistas favoritas de origami...


Unos días más tarde, Juan Pedro Rubio, origamista español sumamente apreciado, me comentó que  había plegado un modelo que resultaba prácticamente igual. Incluso el modelo resultaba aún más simple que el que yo presenté. La verdad sea dicha, el modelo me encantó. No sé si defenderme, y decir que "esas cosas pasan". Juan Pedro nunca presentó el modelo en sociedad, ni se encuentran fotos sobre él en la red. Sin embargo, he contado con su autorización para publicar en estas soledades una foto de lo que hizo.





Sus durmientes miran (con ojos cerrados) aquello que pasó y aquello que vendrá. Miran con infinita simplicidad. Es una mirada simple pero no simplista. 

A partir de esta nueva copia accidental, dialogaba con Juan Pedro sobre la interpretación que cada uno da a aquello que hace. Es interesante encontrar que aún modelos tan similares resulten tan distintos. El mismo descubrimiento se explota de formas tan discímiles que resulta sorprendente. 
En parte, y como lo dije hace algunos años, el peligro de la copia es uno de los riesgos cuando se vá en busca de la simplicidad. Ideas simples con resultados similares. 

Juan Pedro logró hacer (muchos años antes que yo) un modelo aún más simple que giraba sobre la misma línea de la simpleza, y consiguió en el modelo aquello que muchos considerarían la grandeza.


Como dato al margen: Los diagramas de este modelo iban a ser publicados en la revista de la AEP, pero tras una larga reflexión se decidió no hacerlo. De forma espero acertada se decidió que los diagramas no deberían salir en una revista, y menos aún en una revista española, dado que podrían dar lugar a disputas sobre su origen. En particular, Juan Pedro es uno de los origamistas españoles que más aprecio. Desde hace muchos años uso una frase suya que leí alguna vez, y la he usado tanto que ya en Colombia muchos creen que es mía.

Así que he de despedir esta entrada usando esa misma frase, 

"ahora, dejamos fluir el ....    que llevamos dentro..."

lunes, noviembre 17, 2008

Jirafa (otra más)

Desde hace unos meses que estas soledades se encuentran carentes de palabras. No sé los motivos pero, en general, siento que tengo poco por decir. Y entre decir poco y decir nada,  prefiero dejar que suenen mis silencios. Desde hace unas semanas me siento en el silencio.

Y parece que es un silencio como aquel del que hablé alguna vez; uno como el de las jirafas. Así que sigo haciendo silencio y presento este modelo. No es una modificación de la versión anterior. Es completamente diferente. 

Lo interesante en esta figura es la torsión del cuello, más largo de lo que debería ser. El resultado es una simple complementación visual, con un cuello que equilibra su giro por medio de una mayor longitud.

Y dicho esto, retomo mi silencio, que espero no sea más largo de lo normal. 

lunes, octubre 27, 2008

Pegaso (uno más)

sábado, octubre 18, 2008

próxima estación

video

domingo, septiembre 21, 2008

El corazón roto



Llantos que parece que no se paran. Dolores que rompen el alma a pedacitos y la dejan ahí, tirada, esperando dos gotas de pegante. Lágrimas que queman. Días (años incluso) en los que uno quiere ofrecer el corazón. Y corazones que vale la pena dar. Sueños que se quieren vivir. Ilusiones que se rompen, abrazos que no saben como darse y consuelos que no logran llegar. Lecciones que no quisieramos aprender, enseñanzas que no entendemos, preguntas que quedan. Palabras que no salen, lágrimas que ahorcan, ahogan, ahogos, muertes, vacios y condenas. Me abro el pecho y saco el alma vuelta mierda. 

Que el que tenga curitas deje un paquete o dos.

lunes, septiembre 15, 2008

En busca de la simplicidad

Hay días en los cuales se descubre que hay búsquedas  que llevan una vida. Búsquedas que no ofrecen más recompensa que el placer de la búsqueda en su misma. Búsquedas que permiten descubrirse a uno mismo mientras busca y en las que no importa cuán compartidas sean, pues al final, cada cual ha de descubrir en soledad. Hay búsquedas que simplemente buscan.

Esta entrada, siguiendo la línea de otros sueños, habla sobre una búsqueda: La búsqueda de la morada en la que habita la simplicidad. Busco simplicidades en medio del silencio, pero encontrarlas resulta esquivo y engañoso. ¿Dónde radica la simplicidad? ¿Qué hace a un modelo simple? ¿Hasta donde pueden eliminarse pliegues, uno a uno, paso a paso, para revelar un modelo significativo? ¿Dónde radica la esencia de una figura? ¿Es acaso una línea demasiado? ¿Es un punto muy poco? ¿Acaso la superposición de capas, una sobre otra, otra sobre una, no es simplemente un reflejo de la vida en la que nos gusta llenarnos de cosas sobre cosas?

Estas preguntas y otras similares habrán de evidenciar que, por supuesto, no es una búsqueda exclusiva. Ya muchos con más éxito han transitado pliegues que hablan de modelos construidos con menos de diez pasos. Otros han logrado plegar autenticas maravillas con tan solo dar una línea al papel. Y sin embargo, frente a una hoja de papel me enfrento de nuevo a un camino del cual su mapa, como el de casi todas las búsquedas, ha de llevar invariablemente hacia uno mismo, hacia el arte que llevamos dentro.

Como ven, simplemente, parece que no tengo nada que decir.

Simplemente, me pregunto por lo simple…

domingo, agosto 31, 2008

Foto

A mi María
como siempre,
y esta vez, como nunca...



domingo, agosto 10, 2008

Lo que sueña el viento

Tiempo atrás dije que no era un diseñador de animales. Sin embargo, cada vez con más frecuencia las figuras que salen de mis dedos recorren una zoología de recuerdos que a veces resulta exitosa y otras no deja de ser un simple ejercicio técnico. En últimas, estos modelos me resultan entretenidos, pero normalmente dicen poco al (del) alma. Basta dar una mirada por este año en soledades para observar que llenos de animales han estado. De hecho, esta entrada debió estar dedicada a un mono que ha saltado en mi memoria en esta semana.

Pero no habla este texto de animales. Estos párrafos hablan sobre el origen del origami. No ha de ser una clase de historia, ni un debate más sobre el país de origen. Ha de ser una serie de preguntas que me hago, a veces, sin saber.

Hace unas semanas me encuentro en una búsqueda. No me pregunten que busco, que no lo sé. No me pregunten si ya lo he encontrado, que tampoco creo poder responder eso… Lo que ha resultado curioso es que a partir de esa búsqueda, Felipe Moreno me ha dicho una frase que me ha removido las entretelas de la memoria: “El origami que tu buscas no está afuera. Está adentro tuyo”.

La frase no solo parece surgida de un antiguo texto zen, o de una filosofía de vida más centrada en el conocimiento propio que en el ajeno. Escazas 11 palabras me han puesto a reflexionar por esa búsqueda incansable y normalmente infructuosa que de origami he tenido. También me han recordado una frase hermosa de emejota en la idea del norte “la técnica emana del espíritu”. Me han puesto a pensar en la vida en general. ¿Qué busca quien no sabe que busca? ¿Qué encuentra quien no sabe aún qué es lo que está buscando? ¿Dejará, alguna vez, el alma de buscar? Me ha puesto a pensar en tantas cosas que se dicen sin voz. En tanta gente que no sabe que tiene una voz para hablar, en tantas personas que aún sin voz logran decir. Y en tanto que se queda en palabras vacías. En tantos modelos que, como muchos de mis animales, se quedan sin decir. Esas 11 palabras han desatado en mí una búsqueda más: La búsqueda por el adentro, por el interior. Y para esa búsqueda sobra decir que no existen mapas ni batiscafos, ni brújulas ni un moderno google earth que te permita reconocerte desde afuera.


Y un poco sin saber que responder, y un mucho sin saber que preguntar, ha salido de mis dedos un rostro más. Ya sé que parece que en el origami de los rostros todo ha sido dicho, que no hay una línea más a donde llegar. Y, sin embargo, se filtra entre mis dedos otro rostro que busca decir algo distinto. Un rostro que deseo fluya. De paso sea dicho, es, probablemente, la primera figura que hago pensando en términos de exposición, pensando en una obra que se exponga a si misma.

En lo personal suelo cuestionarme profundamente cuando obtengo modelos como este. Sé bien que la parte inconsciente del cerebro obtiene respuestas mucho más rápido que la consciente, pero ¿Qué me quiere decir el alma, que no logra entenderla mi cabeza pero mis dedos sí?
Así que, buscando, pego los dedos a mis oídos tratando de escucharlos. Los acerco a la nariz, esperando respirar en ellos aquello que saben y ocultan. Los traigo frente a mis ojos, esperando ver en ellos los asomos de palabras por decir. Pero comprendo que ellos ya dijeron. Que han dejado sus palabras en el papel, y el papel en el viento…


¿Qué será aquello que sueña el viento?

domingo, agosto 03, 2008

Lobo

cansado del aullido he decidido volverme lobo