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sábado, agosto 15, 2020

Toro Alado


Toro alado 
Escultura en papel - Origami  
Plegado con Aguapapel.


Hace 8 años plegué un toro alado. Es una imagen que me ha perseguido mucho tiempo. Me siguen toros y caballos en lo que escribo y lo que veo.  Allí están, siempre presentes.

No es al único al que siguen, por supuesto. En la antigua mitología Persa existía este animal, bello y poderoso. En Asiria se representaba también, aunque en este caso era una versión extraña, con cuerpo de toro alado y cabeza de hombre

Esta es una versión diferente de aquella que presenté. Es muchísimo más estilizada, y se acerca mejor a los modelos que pliego en estos últimos tiempos. De nuevo, aquí está el aire, dejando sacar lo que tenemos dentro.

Aquí lo dejo, esperando emprenda vuelo. 



jueves, junio 22, 2017

¿Sufrirán de insomnio los centauros?



A veces me pregunto si sufrirían de insomnio los centauros
Quizás en las noches, cabeza y cuerpo discutían.
La luna, desde lo alto, vería aquella parte de caballo que lo único que deseaba era salir a galope, llamado por praderas y por campos.
También vería, alta en el cielo, aquella parte de hombre que se cansaba de pensar, que contener ya no podía y que, sin embargo, insistía.
Ceder, quizás, sería perder el último asomo de humanidad.

O tal vez el insomnio sería otro.
La cabeza pensaría en cosas por decenas. Cosas mundanas, por supuesto. Qué habría de comer mañana, si acaso en algo podría trabajar, si de algo podría vivir un día más. Si quizás, a pesar de aquel extraño cuerpo alguien habría de darle promesas de futuro.  La parte de animal seguramente se iría a descansar, agotada de sus trotes sin sentido.

Es posible que en algunos, caballo y hombre hubieran dejado de pelear. Tal vez correrían juntos. Tal vez juntos hubieran dejado de correr. Tal vez aprovecharían la noche para jugar con la sombra y verse tan solo como caballos, o tan solo como humanos (qué mas da....) O tal vez, solo tal vez, algún centauro se habría aceptado como lo que es.

Es posible, insisto, pero no probable. Porque mientras cabeza y cuerpo se pelean no escuchan aquel corazón cansado que una noche cualquiera se cansará de galopar.

domingo, febrero 07, 2016

Pegaso


Este año, en lo que a pliegues se refiere, ha estado dominado por caballos. Por diversos motivos he retomado muchos de los caballos que he plegado a lo largo de esta vida de papel y uno a uno los he invitado a pasearse por mis dedos. Cada uno ha tenido su propio cabalgar. Algunos trotan, algunos se levantan, algunos no dejan de caer como caballos de agua que entre mis dedos se resbalan. Ha habido también caballos nuevos que quizás algún día enseñen estas soledades, o quizás se marchen lejos, caballos de recuerdos que se alejan con el paso de los días.
Ayer la fortuna quizo que este pegaso viniera de visita. Fortuna, musa esquiva, a veces viene y me saluda. Con suerte la escucho y la dejo en mi oido posarse. Con más suerte aún se pasa de visita y abraza al alma cuando tiene frio. 
Y todo esto, insisto, ha de ser por tener el alma de caballo.

domingo, enero 25, 2015

Pegaso


Hay días en los que bastaría una palabra. Hay días en los que hace tanto frío afuera que sólo guardas silencio esperando algo de calor quede para el alma. Hay días en los que no sabes cómo pasarás el día.
Ay días. Así, sin h. 

martes, enero 20, 2015

Infinitas promesas rotas

No se defendió, no hubo un sólo sonido, una sola queja. Tomé su cabeza y la corrí hacia atrás. Saqué el corazón de su sitio limpiamente. Las lágrimas ayudaron en eso. Ahora sólo queda el sonido del vacío, el silencio intenso. Ya no hay bramidos ni resoplidos. No escuché el sonido de la muerte llegar, tampoco el de la vida al escaparse. Pensé que la sangre sonaría al golpear el piso, lentamente, gota a gota, como una prolongación de los latidos que ya no eran. Pero no salía de allí ningún sonido, ninguna queja. Trató de consolarme, ¿sabes? Cuando vio que venía a matarlo me dijo que me amaba. Se recostó en mí y allí lo hice. Bastó amarrar sus manos con el mismo hilo que usaba para no perderme. Acaricié su rostro y el muy monstruo me miró, con esa mirada siempre triste que sin embargo se alegraba al verme. Lo maté junto con las promesas que nos hicimos y las palabras que no terminamos nunca de decirnos. Lloré mis infinitas promesas rotas, las cosas que no fueron y las que dejaron de ser. Lloré, ¿sabes?   


Entonces Teseo sonrió. La historia diría que fue él quien venció a la criatura. Hablaría del hilo y del cuchillo, del laberinto y del monstruo que ahí vivía, y aunque sabía que ella lo amaba vigilaría que los cronistas nunca dijeran eso.  Nunca nadie contaría que años más tarde ella aún llora por las noches. Nunca diría nada del amor de Ariadna y el Minotauro.

miércoles, junio 20, 2012

Angustia

Desde hace ya varias semanas tengo un pliegue atrapado en la punta de los dedos. Busca salir, noche tras noche, sin encontrar aún camino. Y es un asunto doloroso.

Muchas veces he escuchado a profesores y psicólogos hablar de las bondades del arte como actividad que permita el esparcimiento, la distracción de los problemas diarios. Los he visto decir que hacer arte es sano para el espíritu y que llena de una tranquilidad maravillosa. Los he escuchado, hablar de la experiencia propia. Pero también los he visto dudar de lo que dicen.

Y los comprendo. Si bien el arte es una vía de escape, y en el caso propio un canal de comunicación de lo que en el alma ocurre, algunas veces se vuelve también una angustia profunda, una frustración, un dolor profundo de incompetencia, de sentirte a punto.


Estas semanas he vivido la angustia de estar cerca, de estar a punto, de saberme a tan sólo un par de minutos, y al mismo tiempo la profunda lejanía, saber que aún falta un infinito para llegar al fin a la obra esperada, a la imaginada, a la deseada.


Y aún así, a veces la imaginación es caprichosa. Mil veces he estado a punto del mismo dobles, y dos mil veces más se ha presentado como un imposible, como una ruptura a las leyes de la física, como un abuso de las superficies y de los pliegues que en ellas se pueden realizar.


Estas semanas no es la musa quien se esconde, es el eureka de encontrar la técnica que permita al alma decir

viernes, enero 13, 2012

El galope de Sleipnir

Hace ya varios días que en estas soledades no aparecían seres mitológicos. Y varios días también en los que mi alma de caballo no rondaba estas palabras.

Pero hoy, las dos cosas se solucionan a un mismo tiempo. Esta entrada vuelve a los orígenes del blog, y a uno de los temas que más he planteado en él: La mitología. 

Si bien normalmente he creado modelos basados en la mitología griega, la nórdica nunca ha dejado de atraerme. En ella, especialmente, me ha cuestionado Odín a un tiempo guerra y a un tiempo poesía. 

Como homenaje a aquel hermoso dios viene hoy su caballo, capaz de correr de un solo galope tierra, cielo y agua, de viajar al reino de los muertos y al de los vivos. Sleipnir viene también a acompañar a tantos caballos míticos que recorren estas letras.


viernes, mayo 14, 2010

Pegaso

Un agradecimiento profundo a Marcio, quien con sus comentarios ayudó a que este modelo tomara vida propia.


Concepto o representación. Realidad o interpretación.

De nuevo, vuelvo a los caballos. He empezado a creer que lo que ocurre es que más que alma de caballo, lo que tengo es algún karma de jumento. Ha de ser por eso que tantos y tantos modelos equinos me resultan.




No es el tipo de caballos que suelo presentar (aunque dudo que exista un “tipo” de caballos en mi obra). La búsqueda de la simplicidad es lo que enmarcó la creación de este modelo. Sólo un par de versiones preliminares antes de salir, y por supuesto mucha ayuda de un par de musas que a bien tuvieron susurrarme en el oído….

Lejos de los pegasos comunes, espero que buen viento lo encuentre y a buenos prados llegue.


sábado, febrero 09, 2008

Dragón y Jinete

Hace unas semanas Jorge Jaramillo me preguntaba qué modelo me gustaría ver en origami que no hubiera visto antes. La pregunta me resultó curiosa, y mi respuesta fue apenas valedera pues preferí hablar de modelos de los que sé que ya existen versiones, pero que considero aún pueden ser explorados.


Entre esos modelos pensé en un dragón con jinete. ¿Otro dragón más? Sí, uno más, pero que en su lomo llevase a un jinete. No es una idea nueva, ni mucho menos una idea "original". Existen decenas de películas y libros en los cuales jovenes guerreros, aprendices de magos o temerarios aventureros recorren el mundo llevados en la espalda de un dragón.


Resulta entonces un poco curioso que el tema en origami no sea altamente recurrente. Esto puede deberse a dos cuestiones: Por un lado, existe una exigencia técnica considerable para diseñar modelos compuestos, y por otro lado, existen problemas expresivos en modelos de este tipo. Esta última cuestión salta a la vista en la mayoría de modelos compuestos en los que uno debe ser jinete del otro, pues resulta complejo manejar la proporción entre uno y otro, y la expresión de por lo menos uno de ellos. Normalmente, los jinetes solo se insinúan, no se pliegan por completo pues, recurrentemente, surgen del centro de la hoja, llevando en su interior decenas de capas de papel. Son interpretados como jinetes más por la buena voluntad del ojo del espectador (y algo de gestalt) que por ser una clara representación. En los casos más afortunados (perdonen por poner un ejemplo propio) se consigue una buena expresión en ambos modelos, pero una desproporción considerable entre uno y otro.


En ese sentido, plegar un ser “a lomo” de una criatura mitológica tiene una ventaja, pues la desproporción no es un asunto que sea tan notorio dado que el ojo no tiene un referente real sobre los tamaños relativos de ambos sujetos. El tema ya ha sido explorado, aunque aún faltaría ver diseños diferentes. Los ejemplos más notorios son los de Miyajima (con quizás el más famoso caballero sobre dragón en origami) y Anibal Voyer (con diversas versiones 1 y 2 ).





Presento esta ahora como un ejercicio más en la exploración de modelos complejos. Probablemente no sea la mejor versión del tema, pero considero es una interesante exploración tanto en los modelos complejos como en el diseño de jinetes.

domingo, enero 20, 2008

De modelos perdidos y caminos vueltos a encontrar

Ocurre, con frecuencia, que hay modelos que se olvidan. El plegador olvida como se hacía aquello que una vez dobló y debe acudir de nuevo a los pasos del libro. Olvida el creador aquella secuencia que encontró y que le permitía llegar a aquel modelo que quería. El espectador también, a veces, trata de recordar en vano en qué página fue que halló ese modelo que le hizo quedar sin aliento. Ocurre, con frecuencia, que hay modelos que se olvidan. Se olvidan muchos modelos viejos, porque nunca llegan a la caprichosa categoría de “clásicos”, o porque quedan sumergidos por nuevos modelos más hermosos o más comentados que hacen que sus formas caigan en confines a los que el recuerdo no gusta ir de visita.

Yo, con frecuencia, he olvidado modelos propios. En los casos más afortunados, algunos de ellos me han sido enseñados por alguien a quien se los enseñé al ser creados (casos afortunados esos)…. Otras veces, también afortunadas, aquellos modelos plegados naufragan en aquel viejo cajón que se llena de ensayos y modelos que nunca fueron presentados. En ese caso es un proceso de doblar y desdoblar de nuevo, de releerse y sorprenderse con ideas que uno creía olvidadas.

Buena parte de los modelos que he presentado en estas últimas semanas son, precisamente, relecturas de modelos anteriores. Variaciones y reajustes de otros modelos que alguna vez creé. El caballo que va a galope, el toro, y un elefante que no he presentado aún son ajustes a modelos que plegué hace algunos años pero que no fueron presentados por diversos motivos. Espero sean versiones “mejoradas” de aquellos viejos modelos.

Este que hoy presento es también un modelo que ya plegué alguna vez, pero que tristemente fue olvidado. En su momento, era un modelo que me hacía sentir orgulloso, que representaba quizás por vez primera un pastor de árboles en origami. Pero el modelo no fue nunca comentado. Quizás se debió a la mala foto o el pobre plegado presentado. Quizás fue un modelo inentendible en su momento, o simplemente nació bajo el signo del olvido, no lo sé, pero ninguna palabra recibió cuando fue presentado. Y con el tiempo, el modelo, también para mí, cayó en el olvido. Doloroso olvido por demás.
Aprovechando entonces estos tiempos de recuerdos he querido plegarlo una vez más. Quizás las arrugas de esta vez sí parezcan ser tronco de árbol, y las puntas recuperen el verdor que lo lleven a caminar mejor. Quizás el signo zodiacal de este renacimiento sea uno de visiones y no de ocultamientos, o simplemente la foto esté mejor. Sea cual sea el caso, un viejo nuevo pastor de árboles camina por estas soledades, esperando que no sea su tiempo aún de volverse completamente arbóreo.

domingo, diciembre 02, 2007

Duendecillo recurrente

Hace dos años plegué por primera vez una aproximación a este duendecillo. Para quienes no lo conocieron en ese momento dejo el link con lo dicho en ese momento.


En ese tiempo no pude o supe tomar una buena foto. El duende estaba rebelde y simplemente no quería ser fotografiado. Hoy lo comprendo, pues la distribución de capas de papel generaba un color lateral que no era muy atractivo, y no importa si eres un duende de papel o de carne, la apariencia también cuenta.


Hace unos días retorné al modelo, buscando ese otro duende del que tantas veces he hablado. Y, lo encontrado me gustó. Una distribución interesante del papel, con un juego de pliegues que no es el normal para mis modelos, y sin embargo me gusta.



No es mucho lo nuevo que pueda decir sobre los duendes o sobre el modelo. Solo puedo señalar que es curiosa la forma en que abundan ya los duendes en internet. Fabián Correa plegó uno hermoso (especialmente su segunda versión que aún no está en la red), pero pocos son tan buenos como los de Joisel. Incluso yo, años atrás, plegué un par de duendes que enseñé en la web de nícolas (1 y 2).



Hoy, que los tiempos corren, es probable que se haya hecho tarde para mi duende. Eso pasa con los tiempos, que aún para los modelos en papel siguen pasando. Uno a veces se equivoca de tiempos y permite que los modelos se muestren en momentos que no son los correctos, en coyunturas que no permiten que el modelo sea visto. Uno a veces se equivoca de tiempos y crea modelos que debieron ser creados hace 20 años, o modelos para los que aún no existen ojos capaces de ver.


Pero hoy, que empieza la navidad de nuevo, puede ser un buen tiempo para aparecer una vez más.

***


Versión en portugués, Gregorio Vainberg

Duendezinho recorrente

Faz dois anos, dobrei pela primeira vez vez uma aproximação a esse duendezinho. Aos que não o conheceram nesse momento deixo o link com o dito nesse momento.

(Click)


Nesse tempo não pode, ou não soube, tirar uma boa foto. O duende estava rebelde e simplesmente não queria ser fotografado. Hoje o entendo, pois a distribuição das camadas de papel gerava uma cor lateral que não era muito atrativa, e não importa se você é um duende de papel ou de carne, a aparência também conta.

Faz alguns dias voltei ao modelo, procurando esse outro duende do que tantas vezes falei. E gostei do achado. Uma distribuição interessante do papel, com um jogo de dobras que não é o normal para meus modelos, porem, gostei.

Não é muito o novo que possa dizer sobre os duendes ou sobre o modelo. Só posso assinalar que é curiosa a forma em que abundam os duendes na Internet. Fabián Correa dobrou um muito bonito (especialmente sua segunda versão que ainda não está na rede), mais, poucos são tão bons quanto os de Joisel. Incluso eu, anos atrás, dobre um par de duendes que ensinei na web do Nicolas (1 e 2).




Hoje, que os tempos correm, é provável que seja tarde para meu duende. Isso passa com o tempo, que ainda para os modelos de papel, continua passando. Um às vezes equivoca-se de tempos e permite que os modelos se mostrem em momentos que não são os corretos, em conjunturas que não permitem que o modelo seja visto. Um às vezes equivoca-se de tempos e cria modelos que deveram ter sido criados há vinte anos, ou modelos para os que ainda não existem olhares capazes de enxergar.(*)



Pero hoje, que começa o natal de novo, pode ser um bom tempo para aparecer mais uma vez.

domingo, enero 28, 2007

Belerofonte

Quisiera comenzar esta entrada de una vez, sin dar vueltas al asunto. Pero no puedo hablar sobre el mito si antes los lectores no lo conocen. Así que los invito a que lo conozcan una vez.




Algo de mágico tiene el mito de Belerofonte. No sé si sea anterior o posterior al mito de Ícaro, pero con él conserva una semejanza fundamental: la caída...

A mis ojos, quizás lo poético del mito no es solo la juventud del guerrero, o la forma de morir de quimera (muerta por el fuego que sale de su propia boca). No es tampoco el hecho de que el nombre que tenga el protagonista le es dado por la muerte de su hermano (hermosa figura ésa en la que el nombre que llevamos es el que nos han dado nuestros actos). Lo poético es la el destino posterior a la caída. La añoranza de glorias pasadas. Pasa su vida recordando otros tiempos, tiempos de héroes y de luchas.





Ése es, quizás, el problema que traen las quimeras. Alcanzarlas llena el alma orgullos y en algunos casos de arrogancias, y casi siempre, con las últimas vienen las derrotas y tras ellas la añoranza de recuerdos de tiempos pasados. Añoranza por el camino recorrido.

Ésa es, para mí, la figura más hermosa del texto, la de la añoranza del camino recorrido, de la búsqueda realizada. Ese placer de la búsqueda es, según dicen, mayor que el de la consecución. Dicen que algo así sienten los artistas, que el placer está en el proceso de la obra, no en la pieza terminada. Dicen también que el placer del seductor es precisamente la seducción, no el acto posterior a haber seducido. Los astronautas que llegaron a la luna vivieron el resto de su vida en depresión (puede ser que hubieran terminado enamorados de la luna sin saberlo). Yo no lo sé de cierto, pero supongo que todos aquellos decires pueden tener razón.

Puedo decir también que siempre he soñado con quimeras. No con las del mito, sino con la modernas, con esas que son propias (o de dos), con esas que nadie comparte y que sabemos que no sabemos como conseguir. Y puedo decir también que no soy el único que con quimeras sueña. Mujeres y hombre guardan en los bolsillos de su memoria sueños por cumplir. Sueños que los demás desconocen, sueños que tememos soñar porque no sabemos como han de realizarse, o que haríamos si se realizaran.



El tema de Belerofonte ha sido poco tratado en el origami. Probablemente se deba al alto grado de complejidad técnica que requiera poner a un hombre a lomos de un Pegaso, o quizás a que aún no tenemos una quimera digna de ser enfrentada. Me inclino más por la segunda razón que por la primera.

El modelo que presento, a decir verdad, no es uno de mis favoritos. Lo pliego como un ejercicio técnico, modificando el anterior hombre a caballo. Solo recuerdo el mismo tema con el guerrero sobre pegaso de Miyajima, un modelo hermoso, especialmente para quienes gustan de resolver cps.

Para aquellos que gusten del Belerofonte que presento queda pendiente la tarea de plegar una quimera que pueda enfrentarse (de hecho solo conozco una quimera en papel, del italiano Luca Vitagliano.) Y para aquellos que sepan que pueden hacer uno mejor queda la responsabilidad de plegarlo.

Solo recomiendo, a unos y a otros, que busquen el modelo con cuidado, que puede volverse tan peligroso como perseguir una quimera.

domingo, octubre 22, 2006

El peso del mundo

Últimamente me siento cansado, muy cansado. Siento el peso del mundo en los hombros, y eso, creo que no hace falta decirlo, pesa. Así que me he puesto en la tarea de plegar un Atlas, personaje griego condenado a cargar el cielo sobre sus hombros para que con su peso no acabe con la fragilidad de aquellos mortales que vanamente nos escondemos y exponemos bajo él. A veces, de hecho, uno cree que alcanza a tocar el cielo con sus manos, pero afortunadamente el cielo está tan lejos que no lo tocamos más que en sueños.

Atlas era un titán. Su castigo por revelarse contra los dioses del olimpo fue sostener el cielo con sus brazos. Poéticamente es una idea hermosa: Sostener el cielo. Esta imagen poética ha sido tocada por múltiples mitologías que le dan un enfoque diferente cada vez, pero cuyo concepto prevalece. En algunos mitos el cielo lo sostiene un árbol, en otros un gusano gigante y blanco que evita su caída, en otras es en elefante cuyas piernas son columnas que permiten aguantar el peso. (Yo pienso que el cielo tiene forma de mujer, y que en los senos de otra se sostienen, pero creo que eso no viene al caso).
Bajo el peso del cielo, Atlas debe doblar una de sus rodillas para soportar. A veces, cuando se cansa, cambia el cielo de hombro y en su movimiento hace temblar la tierra. Lo mismo le pasa a uno cuando carga el mundo en sus hombros: tiembla la tierra cuando se desliza el peso hacia otro lado.

Creo que Atlas nunca se preguntó qué ocurriría si dejara caer el cielo. Esa es una cuestión preocupante. Imagínense la escena: cargar día a día, noche a noche, la cúpula celeste con sus estrellas que se disfrazan de constelaciones para que nadie las conozca (pero para que todos las reconozcan). Cargar el cielo cuando se llena de nubes de lluvia. Cargar el cielo eterno. Quizás hoy no creamos en Atlas por una cuestión práctica. Cargar además del cielo su contaminación y los millones de almas que suben cada año, cargar las oraciones que van en aumento y todas vía cielograma, cargar los cientos de aviones que lo surcan cada día.

Solo conozco en origami un modelo que trabaje sobre Atlas. Es un modelo bastante nuevo, que no tiene más de un par de meses y que creo mucho más estructurado que el propio. Una lástima lo ignorado que ha sido este titán por nuestros pliegues, especialmente porque creo que un cuadrado de papel pesa tanto como lo que en él pleguemos.

Este modelo no explota todo el potencial que podría explotar, sin embargo creo que ilustra bastante bien la escena. Lo dejo aquí entonces, esperando que por lo menos me sostenga el mundo que cargo por unos días.

jueves, septiembre 28, 2006

Hada(o)

***
Me lo dijo Raquel y tiene toda la razón... Me lo dijo Román antes que Raquel, y Felipe en el medio de ambos. Y todos tienen razón. La figura, más que Hada parece Hado... Así que por ahora cambio el nombre y el primer párrafo de esta entrada, aunque aún no el nombre de la foto. Pero ese cambiará pronto, que todos tienen razón. Eso es lo que pasa cuando uno escucha a sus buenos críticos, aquellos que siguen visitando esta página día a día y noche a noche. A ellos gracias...
***

La mayoría de las personas, al escuchar la palabra hada piensan en dos opciones: o aquellas hadas como la hermosa campanita de Disney, o en aquellas hadas similares a las presentadas en los libros de los cuentos infantiles (bueno, esta no es tan infantil...) Yo, confieso, nunca me he tropezado con ninguna, ni de las de cine ni de las reales (excepción hecha de una mujer que adoro cuyo nombre es ese). No deja de ser curioso no haber encontrado a ninguna de esas criaturas mágicas, dado que son seres que están presentes en la mayoría de las culturas del mundo: Desde Irlanda hasta Colombia pueden encontrarse sus rastros en el folclor y en los cuentos de cuna. En Colombia, por ejemplo, se menciona un pequeño ser equivalente al Pixie, o los Meneses, famosas luces que también recorren europa aunque con un nombre diferente...


Pero, a diferencia de las hadas del cine, en la mayoría de cuentos y relatos populares las hadas no son seres buenos. Tienen malicia y travesura en exceso. No miden las consecuencias de sus actos por lo que con frecuencia terminan generando dolor entre quienes con ellas se encuentran. Incluso, podría pensarse que son malas. Mucho. Y, además, no siempre son bonitas. De hecho, dentro de todos aquellos seres que podrían introducirse en la categoría de hadas muchas de ellas son horribles porque buscan la tragedia del hombre.


En origami existen varias, aunque no muchas. Las más famosas y hermosas son las de David Brill y Kimura, figuras harto distintas ambas, pero harto bonitas. Existe también una creada por David Derudas y publicada por el CDO (Centro Diffusione Origami) y una más de Fernando Gilgado.

Como muestran las fotos, yo he plegado una. Se parece más a la de Peter Pan de Disney que a la original que era simplemente una luz que se proyectaba en el escenario y nunca hablaba (aunque aclaro que la mía tampoco habla)… Espero sea un modelo bonito para observar.



Espero la disfruten y, si quieren crear una les recomiendo que, además de mirar las imágenes que google ofrece o las películas que las dibujan, separen sus manos unos 20 o 25 cms, luego golpeen una con otra las palmas de sus manos repitiendo el mismo proceso por lo menos tres veces. Al mismo tiempo deben pronunciar aquellas mágicas palabras que dicen: “creo en la hadas, creo en las hadas, creo en las hadas”

Saludos a todos, y buenas hadas en su camino

sábado, agosto 05, 2006

Dédalo:

Existen en el arte obras maestras que uno sueña con haber inventado. Son de otras personas, pero por diversos motivos uno los siente tan cercanos al alma que uno desearía que fueran propias. Gabriel García Márquez lo hizo en sus “Memoria de mis Putas tristes” que es en últimas una excusa para hacer suya La casa de las bellas durmientes de Yasunari Kawabata, lo hace Picasso, cuando pinta los cuadros de otros para hacerlos suyos. Trató de hacerlo Gauguin con los Girasoles de van Gogh, aunque afortunadamente en ese caso no tuvo éxito su robo. Lo han hecho también algunos origamistas, algunos con mala intención y otros con cándida inocencia. Yo, hoy, lo hago con toda la intención y admiración hacia una obra maestra que no es propia (aunque uno siente que debería serlo).

Uno de los modelos que más me ha enseñado es el dédalo de Gabriel Álvarez. Un modelo de otros tiempos, que no busca el realismo o el hiper realismo, solo la expresión. La emoción. Así que me decido a buscar lo mismo, y para esto parto de una base que es, estructuralmente, similar a la usada por Gabriel Álvarez: Dos puntas para piernas, dos para alas. La intención, que no estoy seguro de haberla logrado por completo, es respetar aquella emoción que transmite el modelo original, solo que permitiendo decirlo a mi manera. Y eso es lo más difícil. Decir lo que dijo otro, volviéndolo propio, usando palabras que son ajenas. Pero las palabras, traicioneras, se vuelven propias aunque uno no lo quiera, y terminan haciendo que el modelo hable de uno más que de otro. Así, en el proceso de plegado ha surgido un dédalo que recuerda a su padre, pero que es sin duda distinto. Que vuela de otra forma, que añora de otra forma. Un modelo que cambia con el vuelo


No sé si Gabriel Álvarez lea esta entrada, pero sobra decir que este modelo es para él.

"Tengo una terrible necesidad
¿diré la palabra?
de religión...
Entonces salgo por la noche, y pinto las estrellas"
Van Gogh