Hay días así,
en los que el corazón se vuelve agua
y llueve.
—La lluvia se lleva por dentro.
El desánimo se convierte en vestido de gala
la derrota accesorio
y el dolor zapato nuevo que aprieta
un paso si
y el otro también.
Hay días en los que te transformas en paño de lágrimas
de tristezas ajenas
que cuando las escuchas
te recuerdan las propias.
—porque a fin de cuentas todos somos
una sola tristeza.
Y los ojos se vuelven niebla y ceniza
un vacío de sentido,
polo sur de nieve negra
todo se vuelve nada.
El pronóstico del tiempo dice
que mañana
despertará la primavera.
—o tal vez no.