domingo, febrero 07, 2016

Pegaso


Este año, en lo que a pliegues se refiere, ha estado dominado por caballos. Por diversos motivos he retomado muchos de los caballos que he plegado a lo largo de esta vida de papel y uno a uno los he invitado a pasearse por mis dedos. Cada uno ha tenido su propio cabalgar. Algunos trotan, algunos se levantan, algunos no dejan de caer como caballos de agua que entre mis dedos se resbalan. Ha habido también caballos nuevos que quizás algún día enseñen estas soledades, o quizás se marchen lejos, caballos de recuerdos que se alejan con el paso de los días.
Ayer la fortuna quizo que este pegaso viniera de visita. Fortuna, musa esquiva, a veces viene y me saluda. Con suerte la escucho y la dejo en mi oido posarse. Con más suerte aún se pasa de visita y abraza al alma cuando tiene frio. 
Y todo esto, insisto, ha de ser por tener el alma de caballo.

lunes, febrero 01, 2016

Bandada de aves

Sigo jugando con autómatas.


Hoy, una bandada de aves recorren estas soledades. Simple y elegante  esto de conseguir movimiento con sistemas sencillos.



martes, enero 26, 2016

Caballo

Hoy estas soledades estan de nuevo recorridas por un alma de caballo.

Bien visto, hoy es solo un relincho, un leve movimiento de jumento.

miércoles, enero 13, 2016

Los pájaros de ceniza

Esta entrada se publicó originalmente aquí, 
acompañando un modelo de origami.  
Se publica de nuevo, ahora sin imágenes y con algunas 
correcciones de estilo, 
para comodidad de quienes sólo buscan 
las palabras de este blog.



Hubo un tiempo en el que los pájaros estaban hechos de ceniza. Blanco, negro y gris. No existía más color. Tampoco cantos, pues no había palabras que merecieran ser cantadas. Los cielos se teñían de silencios, y los silencios de olvidos y recuerdos; bien sabido es que nunca han sido posibles los unos sin los otros.

Quiso un día la fortuna que desde la lejana bóveda celeste un arco iris a la tierra descendiera. Y quiso también que un pájaro, negro como pocos, se encontrará justo donde aquel arco cayera.

Aquel golpe por poco estuvo de acertar su cuello, pero fortuna quiso que en cambio marcara su pico duro como piedra. Y tan fuerte fue el impacto que se hinchó del ave aquella parte, inflamada de dolores y ahora teñida del color del sol. Durante 19 noches entre vida y muerte pasó aquel alado. Todas ellas soñó con palabras nuevas que podían ser cantadas si acaso buena voz hubiera tenido. El bosque que cuidarla quiso siempre dijo que su fortuna fue que sólo el pico se hubiera golpeado y que, aunque deforme, ahora podía contar.

Refugiado en el oscuro bosque, donde pocos vean su desfigurado aspecto cuenta aquel pájaro desde entonces historias que las demás aves escuchan. Al roce de su pico se tiñen sus plumas de colores. Se llenaron poco a poco de cantos cielos y silencios, que las demás aves ponen música a sus palabras, y piensan todos que nadie ha de ser más feliz que aquel tucán.

Tan sólo el cisne que de canciones sabe, con su plumaje blanco como el alma reconoce en las palabras del ave que su único lamento es que aquel arco en su caída no hubiese sido más certero.

viernes, enero 01, 2016

Pegaso

Comenzamos este año con otro autómata. Esta vez, un pegaso. Caballos y caballos, madera y papel, palabras. Un galope más.


miércoles, diciembre 30, 2015

El canto de los gallos

Esta entrada se publicó originalmente aquí, 
acompañando un modelo de origami.  
Se publica de nuevo, ahora sin imágenes y con algunas 
correcciones de estilo, 
para comodidad de quienes sólo buscan 
las palabras de este blog.



En los pueblos a lo largo del país se escucha cada madrugada el canto de los gallos. Muchos creen que cantan para llamar al sol pidiéndole que vuelva. Pero el sol sale, con o sin canto de reclamo. Incluso, en las ciudades en las que tiempo atrás dejaron de cantar los gallos sigue apareciendo en el horizonte como cada mañana.  Y bien sabido es que a los gallos no les gusta perder el tiempo en tareas sin sentido.

Otros creen que lo que ocurre es que bien conoce el gallo que "al que madruga dios le ayuda". Pero eso no explica porque aún los gallos mas ateos gustan de cantar de madrugada.

Algunos dicen que los gallos extrañan la mañana, pero si así fuera cantarían en la tarde, e incluso en medio de la noche. Y, además su canto habría de ser nostálgico, triste como el canto de quien esta viviendo en medio de la ausencia.

La verdad es que el gallo no canta al sol, ni menos a la mañana. Canta porque está feliz, canta porque en su canción cuenta no el fin de la noche, ni la llegada de la luz. Lo que anuncia son sus promesas de amor. Canta desde lo alto del gallinero, para que todos sepan de sus pasiones.

El gallo es un romántico, que cada madrugada canta los amores que vivió en la noche.

Y las gallinas a quienes despierta, solo sonríen tímidamente. Saben que el gallo no es un buen amante, pero en su canto las plumas se convierten en alas que emprenden vuelo, su cacaraqueo en arrullo de sirenas. Saben que en su canto las convertirá en las gallinas más hermosas del mundo, y solo por eso, se dejan amar una vez más.
 

domingo, diciembre 27, 2015

Mar adentro

Hoy es el turno para enseñar mi primer autómata, y de paso, un ejercicio de talla en madera. 

Siempre he tenido una profunda fascinación por los autómatas, pero nunca había diseñado uno propio. Hoy, al fin, esto ha cambiado.