miércoles, mayo 09, 2018
Flores
sábado, mayo 05, 2018
Solo
Por eso, hace unos años, cuando en honor a las reglas ortográficas resultó que mandaban quitarle aquella tilde, me puse triste. Pensé si tal vez la palabra querría seguir viviendo o pasaría a caer en una suerte de confusión y ahora aquella soledad sería como todas las demás.
Quizás por eso, como una suerte de rebeldía, aún pongo aquella tilde. No será por mi culpa que en el papel la palabra se quede sola para siempre.
miércoles, mayo 02, 2018
Cachalote
Hace 15 años diseñé un cachalote. Eran otros tiempos, ya lejanos, en mi búsqueda de origami. Soñaba con panteones olímpicos, con convenciones y libros por montones. Soñaba con modelos complejos, con figuras que me darían reconocimiento entre todos los plegadores del mundo.
En aquel momento no sabía casi nada de diseño, pero obviamente aquello no importaba. En realidad nunca ha importado. Diseñé un cachalote: simple, plano y geométrico. No tenía grandes esperanzas aquel modelo y sin embargo me llenó de orgullo, ese orgullo ciego de quien apenas comienza a plegar.
Diagramé sus pasos y estuvo durante años en la página de Nicolas Terry. Con el tiempo pasó al olvido, como suele pasar con muchos origamistas y con sus modelos, como suele pasar con muchos sueños sin sentido. Los diagramas se perdieron y olvidaron también ellos. Quizás, por tratarse de un cachalote esté bien visto decir se hundió en algún profundo abismo.
Hace unos días pensé en plegar una ballena. Tomé una hoja y busqué un par de veces. Nada fluyó en aquel momento. Pareciera que no está mi alma para profundidades por estos días. Intenté de nuevo, y la memoria quiso que recordara aquella ballena de hace 15 años. No recordé sus pasos, mi cabeza no da para tanto, pero buscando entre cosas viejas pude recuperar su secuencia de plegado.
He cambiado un par de cosas, actualizado unos detalles, y diseñado una mejor manera de cerrar aquel modelo. He cambiado también sus sueños y su destino.
He plegado este nuevo cachalote, para descubrir mientras escribo que en realidad es el mismo modelo. Más maduro hoy, como si hubieran pasado 15 años. Ha cambiado él, y también yo, todo sea dicho.
También en los pliegues se nos va notando la vida que pasa.
viernes, abril 27, 2018
Un agujero en el vestido
de una ruptura.
Tratamos de esconder aquellos rotos
como quien esconde un agujero en un vestido:
una sonrisa quizá,
algún asomo de inteligencia.
Pero lo cierto es
que por cada uno de aquellos agujeros
se nos mete el frío
y la tristeza.
¿Entiendes ahora, amor mío,
por qué digo que te amo, costurera?
miércoles, abril 18, 2018
Cotidianidades (XIV)
¿Y cómo vas con tus monstruos? me pregunta con ese tono de voz que es al tiempo curiosidad y certeza.
Mejor, le digo. Ya nos hemos ido acostumbrando los unos a los otros y bien que mal convivimos. Debe ser eso lo que llaman la serenidad de los años.
¿A qué te refieres? insiste, con esos ojos de tierra y de esperanza, de bosque oscuro y de sonrisa.
Mis monstruos también se van volviendo viejos, con sus canas y sus achaques, con dolores en la mañanas al despertar, con sus caprichos. Hay algunos que incluso lucen tiernos con los años, como si el tiempo fuera teñiendo de costumbre su existencia igual que lo hace con los recuerdos. Hay días en los que me sorprendo cuidando de ellos, preguntándoles cómo están.
¿Y no has pensado despedirlos de una vez? pregunta, conociendo la respuesta.
No. Nunca. Si ellos se fueran ¿quién me haría compañía?

