miércoles, noviembre 02, 2011

El canto de los gallos

En los pueblos a lo largo del país se escucha cada madrugada el canto de los gallos. Muchos creen que cantan para llamar al sol pidiéndole que vuelva. Pero el sol sale, con o sin canto de reclamo. Incluso, en las ciudades en las que tiempo atrás dejaron de cantar los gallos sigue apareciendo en el horizonte como cada mañana.  Y bien sabido es que a los gallos no les gusta perder el tiempo en tareas sin sentido.

Otros creen que lo que ocurre es que bien conoce el gallo que "al que madruga dios le ayuda". Pero eso no explica porque aún los gallos mas ateos gustan de cantar de madrugada.

Algunos dicen que los gallos extrañan la mañana, pero si así fuera cantarían en la tarde, e incluso en medio de la noche. Y, además su canto habría de ser nostálgico, triste como el canto de quien esta viviendo en medio de la ausencia.

La verdad es que el gallo no canta al sol, ni menos a la mañana. Canta porque está feliz, canta porque en su canción cuenta no el fin de la noche, ni la llegada de la luz. Lo que anuncia son sus promesas de amor. Canta desde lo alto del gallinero, para que todos sepan de sus pasiones.

El gallo es un romántico, que cada madrugada canta los amores que vivió en la noche.

Y las gallinas a quienes despierta, solo sonríen tímidamente. Saben que el gallo no es un buen amante, pero en su canto las plumas se convierten en alas que emprenden vuelo, su cacaraqueo en arrullo de sirenas. Saben que en su canto las convertirá en las gallinas más hermosas del mundo, y solo por eso, se dejan amar una vez más.



gallo (versión inicial)

miércoles, octubre 26, 2011

Velero


En el mundo del papel algunos modelos son  poéticos por naturaleza. No me refiero a la gracia de sus pliegues, ni siquiera a la belleza del resultado final de la interpretación o de la composición. Algunos modelos son poéticos por si mismos, porque guardan en sí una profunda carga simbólica. En el origami asiático la grulla es uno de estos modelos. En el origami occidental el mejor ejemplo es aquel viejo barco de papel.


Para algunos es incluso la única figura que conocen, para casi todos es aquella figura que aprendimos en la infancia. Flotas enteras de barcos recorrían nuestros juegos de niños, a veces en profundas y poderosas guerras, a veces como cargueros de palabras, y otras más como simples navegantes de recuerdos ya hoy lejanos.



Quizás la poesía de los barcos se encuentre en todos aquellos recuerdos de la infancia. O tal vez se encuentre en que son síntesis de nuestros sueños de mar. Sería lógico, pues del mar venimos y no de la tierra como muchos se empeñan en decir. Será lógico, además, pues en el mar concluimos día a día. Van al mar los besos húmedos que damos, van al mar las gotas de sudor que acompañan nuestros amores, al mar van las lágrimas que no callamos. Es el mar una profunda metáfora de nuestras vidas en la que nos perdemos, a veces, envueltos en el lento vaivén de las olas.

miércoles, octubre 12, 2011

Sale el sol

Muchos silencios. Muchas palabras por decir. Muchas cosas por contar.

Foto cortesía: Diego Alejandro Ossa
Los últimos años han sido complejos, o por lo menos atareados. ¿Por dónde comenzar? Creo que por lo más importante, por lo primero. Desde hace varios meses soy padre de un bebé absolutamente hermoso. Si, lo sé, todos los padres dicen que su bebé es el más hermoso, pero que le vamos a hacer si es cierto. Emilio, de 9 meses ya, es el motivo de la más profunda alegría que haya conocido. Y también del más profundo cansancio. Pero lo vale, siempre lo vale.

Punto dos, nuevo empleo, nueva aventura. Una locura extraña que justo con un nuevo integrante en la familia renuncie uno a su trabajo en búsqueda de más felicidad. Pero es precisamente por esa búsqueda que existe una obligación moral. Vuelvo al tema que amo, al mundo en el que las cosas pueden cambiarse. Y, si tengo un poco de suerte, a un mundo en el cuál de nuevo tendré tiempo para las cosas importantes de la vida. Plegar, amar, enseñar, jugar, aprender, crecer, todos esos verbos tan frecuentes, tan "rosa", pero tan profundamente necesarios.

Muchos cambios, muchas cosas por contar. Hablando de pliegues y palabras, este año aunque ha estado lejano de soledades no lo ha estado de palabras. Además de las participaciones en 4 esquinas (que espero pueda retomar dentro de poco), otras palabras han estado fluyendo desde los dedos. Poco a poco irán siendo develadas y espero disfrutadas.

¿Y por qué esta entrada? Porque quiero avisarme, avisarle a todos que regreso a mi. Y espero para siempre.





miércoles, enero 05, 2011

El aullido



Aquella mujer no volvió nunca a pasear por el hondo bosque, 
y desde entonces el lobo aúlla cada noche.


Sobre la copa de los árboles ve pasar la blanca luna y recuerda su piel. 
No puede evitar romper en llanto, que de soledad vive repleto.

De dolor habla su aullido.

"Auuuuun la espero", dice entre llantos...
"Auuuuun la quiero", es su gemido...


Ha de ser esa la verdadera historia del lobo feroz 
que tanto amaba a caperuza.


.

miércoles, noviembre 10, 2010

Arrieros

Hace ya varios años, caminando por Medellín, me encontré encerrado en una de las avenidas principales. No recordaba que ese día se celebraba el llamado "desfile de arrieros", en el cual decenas y decenas de arrieros con sus mulas recorren las calles de la ciudad.

Jamás había visto aquel desfile, pero la verdad es que me emocionó a tal punto que días más tarde plegué por primera vez aquella mula con su carga que sirvió de homenaje propio a tantos arrieros en Colombia.

Entonces leí sobre arriería, y descubrí que no era un asunto exclusivo de Colombia, y que buena parte de américa de hecho tiene sus propios arrieros. Y me alegró.

No soy, por supuesto, el único que ha hecho homenaje a la arriería. Pero de tantos homenajes posibles, pocos tan bellos como un documental que habla, específicamente sobre el tema. La buena fortuna, esta vez, ha querido que de nuevo pueda hacer un homenaje a la arriería. Aquella figura que presenté en soledades años atrás, y que luego viajó a Nueva York ahora es parte de aquel documental.
Juan Baldana y Agustina Eyzaquirre han empleado aquella mula como imagen de su trabajo. Y soy yo el que me siento honrado.


Así que desde estas soledades quiero hacer un reconocimiento a ellos por el honor que me hacen de emplear aquella mula, y augurarles la mejor de las suertes. Desde el 15 de noviembre comenzarán a llegar los premios, que seguramente han de ser muchos (aún sin estrenar, y ya una nominación al festival internacional de mar de plata)

Y a los lectores de soledades, no dejen de visitar la página: www.arrieroslapelicula.com

martes, noviembre 02, 2010

Niebla


Algunos días, los recuerdos aparecen como fantasmas en la niebla.
Vienen despacio, y lo envuelven todo con su espectral presencia.
Oscuros, enturbian la mirada. Oscuros, impiden ver mas allá de su propia existencia.

Algunos, se amarran al pasado, con cadenas fuertes como el hierro. Con el sonido de sus pasos nos llenamos de espanto. Otros simplemente nos arrastran a la guarida del olvido, donde la memoria siempre esta dispuesta a traicionarnos.

La mayoría aparecen sin previo aviso. Los convocamos sin llegar a darnos cuenta y después ya no quieren irse. Se van tomando confianza y centímetro a cent
ímetro se adueñan de otras habitaciones del pensamiento. Abren la nevera y se sientan en la sala a tomar el té. Y a esperar. Esperan que suenen pasos en el corredor de la puerta y allí comienzan a hablar, a decir, a señalar. Y entonces somos nosotros mismos quienes nos vamos diluyendo entre la niebla. Nos volvemos fantasmas de otros, a quienes acechamos esperando su descuido.

Algunos días, los recuerdos aparecen como fantasmas en la niebla.

jueves, octubre 21, 2010

Cajón de sastre

Los origamistas tenemos, casi siempre en una habitación oscura donde pocas personas cercanas tienen acceso, un cajón de sastre. Para quienes no conocen el concepto (quizás, demasiado coloquial) el cajón de sastre se refiere a una caja en la cual los maestros de la aguja y el hilo guardan tanto aquellos proyectos que no llegaron a buen término, como los retasos de prendas terminadas. 

Los origamistas también tenemos nuestro cajón. Es cierto, no todos lo ubican en una habitación oscura, pero siempre lo tenemos. En él ponemos modelos inconclusos que esperamos que "en otro momento podamos terminar", o ideas que "aún no resultan como quiero", o incluso pedazos de modelos que pensamos que "tal vez pueda usarlo en un modelo diferente..." Casi siempre es una ilusión tonta. El cajón de sastre en muchas casas no es más que un agujero negro. 

Es cierto, estoy exagerando un poco, porque claramente no todos los cajones de sastre son iguales. Algunos, con un hambre voraz se van devorando todo lo que hacemos. Ya nos les vasta con modelos que no se terminaron, a veces incluso empiezan a llenarse con obras que meses atrás formaban parte de una vitrina, incluso de alguna exposición. Hay cajones, que con su sed infinita se llevan a su abismo modelos que no deberían terminar en cautiverio.

Sin embargo, en extraños días en los cuales se efectúan confusas conjunciones astronómicas, los origamistas nos atrevemos a poner nuestras manos en el interior de dicho cajón. Es un asunto que no deja de ser arriesgado, pues uno mismo corre el riesgo de ser engullido por sus fauces de cartón o plástico. Pero cuando se vence en tan singular combate, nos encontramos modelos que no merecían vivir allí, modelos que desean nadar por nuevos mares.

Hace poco he entrado en mi cajón de sastre, y este modelo me ha pedido salir. Esperemos viaje a buenos mares