miércoles, mayo 23, 2007

Reflejo


A solange, quien alguna vez me habló de sentirse otro....

(un buen viaje)


Escribo esta entrada un 23 de mayo, a pocas horas de cerrar un ciclo más. Resulta curioso que escriba hoy, pues ésta entrada me la debo a mi mismo hace ya varios meses, pero no la he escrito aún. Pero ahora ha llegado su tiempo, y con él las palabras…

Vivo, desde hace algunas lunas, en un lugar en el que el viento cambia de rumbo y el tiempo transcurre distinto, en un sitio en el que la vida enseña cosas que antes no veía. Vivo una vida distinta, en la que empiezo a ver los reflejos del alma en cosas en las que antes no veía más que sombras.

Y esta vida que estoy llevando está haciendo que me convierta en árbol. La sensación me ha gustado, no puedo negarlo… No me había sentido árbol en la vida. Todo empezó cuando descubrí, sentado en el balcón de la casa, que llovía. Quizás para la mayoría de las personas ver llover sea normal, pero yo no recordaba haberlo visto nunca. La transformación, lo digo sin temores, ha continuado… Hace solo un par de días descubrí, por vez primera, mi reflejo en otros ojos, grandes y oscuros, que miraban sin decir, que pastaban. Esos ojos que me reflejaban me mostraban, también, animal. Últimamente me he reconocido sin conocerme, y también lo contrario.

Vivo, desde hace algunas lunas, en un lugar en el que el viento canta distinto, canta de amores y de aprendizajes, canta de ilusiones, canta sobre el frío y sobre el encontrarse en unos ojos siempre extraños….
Vivo una vida distinta, en la que empiezo a ver los reflejos del alma. Y todo empieza a llenarse de luz…


sábado, mayo 12, 2007

Apariencias


Aterciopelados

Siempre he sido un diseñador de modelos simples. No es algo raro, pues una gran cantidad de origamistas se han dedicado, precisamente, a lo simple. Algunos incluso, han sido tristemente incomprendidos debido a la imagen que se espera de sus obras (Komatsu, por ejemplo). Otros no han podido reclamar un sitial en el mundo del origami pues sus modelos no deslumbran a las masas (Ashipin, por ejemplo). Vivimos en un mundo de apariencias, y el origami no es la excepción.

Aparentamos, pero no somos. Aparentan ser, pero no son. Apariencias. Pero esta entrada no pretende hablar de apariencias, sino de un modelo nuevo que (abusivamente) aparenta no ser mío, pero lo es.

He diseñado esta avecilla jugando un poco con la idea de modelos con volumen que sugestivamente ha venido trabajando Román, pero sin usar una sola de sus plantillas. Es un ejercicio que realizo con frecuencia, como buen ladrón de ideas. El resultado en esta ocasión esta lleno de magias, de contrastes y de colores. Un modelo bicolor, cuya belleza está en la simplicidad del cambio. Un modelo con volumen, cuyo encanto radica dar la apariencia de cerrado. Un modelo ligero que, sin embargo, aparenta estar posado.

Resulta encantador encontrar esos modelos que, sin ser realistas, logran transmitir una escencia.

Para todos aquellos amantes de los pliegues dejo aquí la plantilla. Y si alguno opta por diagramarlo, que me enseñe el resultado, que creo que en estas soledades será bien recibido... Espero resulte simple pero, como ya todos saben, es mejor no fiarse de las apariencias…


sábado, mayo 05, 2007

Crítica:

He visto en televisión a una de las curadoras del Museo de Antioquia, uno de los más importantes del país, hablando sobre las obras que se presentarán en la bienal de arte. Me ha sorprendido. No por la calidad de las obras (sin duda indudable si estarán en la bienal), no por la increíble profundidad de las piezas (que seguramente la tendrán), no por el manejo del color, o la luz, o el contraste, etc... Me ha sorprendido la forma de hablar de la curadora, su forma de codificar el lenguaje para volverlo oscuro e incomprensible. Tengo, ya lo dije alguna vez, una mínima formación en estética, y algunos conocimientos rudimentarios de arte, así que al oírla hablar ninguna de sus palabras me resultaba extraña o incomprensible. Supe bien que quería decir cuando hablaba del objeto fáctico, o que ocultaba al decir de la delimitación forzada alcanzada por un tratamiento sobre la materia de representación… (o algo similar)

Entendí, insisto, que quería decir, pero me resultó curioso en dos diferentes niveles:
Primero, porque comprendí uno de los motivos por el cuál la gente ha dejado de ir a los museos: éstos, no saben hablar en su mismo idioma.
Segundo, porque en cierta medida me sentí reflejado en ella al hablar.

No sé si al lector de estas soledades le resultará que lo que digo es oscuro e incomprensible, cuando en realidad planteo cuestiones sumamente simples. Yo también, lo sé, codifico el lenguaje para obtener una forma diferente de decir… Comprendí que me muevo en una línea delgada, que a veces lleva a una forma distinta de presentar las cosas, pero a veces a la incomprensión. La dificultad real está en encontrar dicho punto de equilibrio.

Juzgarán mejor que yo los lectores si he logrado decir en estas soledades, o si solo he logrado confundir. Espero se animen a comentar.

sábado, abril 28, 2007

Una Novia

Para Ana Sofía...


La simbología que cubre a las novias es, sin duda, hermosa. Pero es también poco conocida. Sabemos del vestido blanco, señal de pureza en estos tiempos en los que lo puro escasea. Algunos más saben del arroz, símbolo de la abundancia (y alegoría de la fecundación). Otros saben de los anillos, símbolos de lo eterno e infinito…

Toda cultura ha llenado de simbología el rito del matrimonio, y ha permitido además que diversos actos permeen y agreguen nuevo simbolismo. Algunos de esos actos son, sin duda, hermosos en su significado. Algunos significados se han olvidado y hoy son simplemente acciones que repetimos sin saber por qué. Algunos más son simplemente invenciones para dar teatralidad a un momento altamente escénico.

Hace poco más de un año, cuando mi esposa y yo pasamos por el rito del matrimonio, buscamos algunos significados de aquello que realizaríamos. Elegimos el mes del matrimonio sabiendo que ocultaba dicho mes, la ropa y la música sabiendo que querían decir, y nos sorprendimos al descubrir que, cuando preguntábamos, pocos sabían decirnos qué representaba cada parte del ritual. En estos tiempos, también esos ritos han perdido su sentido…

Una amiga de LAO, de aquellas que conocen sin juzgar y tienden la mano sin necesidad de conocer, paso a paso se acerca a vestirse de novia. Este modelo es para ella, pero quiero que antes de recibirlo conozca sobre uno de aquellos símbolos que esta siempre presente en el matrimonio, pero cuyo significado es para muchos un enigma: el yugo. Ese grupo de flores que la novia lleva sobre su vientre tiene una carga de oculta que la mayoría (novias incluidas) debiera conocer: Es un símbolo de fertilidad puesto sobre el vientre. La mujer (tierra que dará vida), recibirá al hombre (semilla), y para anunciarle que espera recibirlo lleva flores sobre su vientre.

El significado es profundo y poético, aunque algunos lo verán pasado de moda. No es la intención, aunque vale la pena señalar que tiene todos los motivos para considerarse un acto viejo: Varios siglos lleva recorriendo el mundo…

No conozco un texto que trabaje sobre la antropología del matrimonio y su significado, pero creo que sin duda sería una investigación hermosa para todos aquellos que gustan de preguntarse sobre el significado de lo obvio…


Hablando ahora sobre la parte técnica del modelo, y dejando la emoción en los ojos de la novia que recibirá el regalo, he de comenzar diciendo que este modelo no es únicamente mío. Combina el trabajo de Jorge Jaramillo en una de las líneas del origami que más rápidamente crece en estos tiempos (los teselados) y el propio en una de las formas más trabajadas (los box pleating). También combina, aunque indirectamente, una idea de Fabio Zapata en la última reunión de LAO.

Principalmente, es un modelo “altamente engorroso”, en oposición a aquellos “altamente técnicos”. Probablemente en sentido estricto el modelo no sea un teselado De hecho, he de confesar también que ésta no era la idea inicial de diseño, es más bien un “resultado marginal” de un proyecto que Jorge y yo tenemos en curso, que espero algún día llegue a un buen término…

Para terminar, quisiera ver este modelo plegado con un mejor papel. No cabe duda que realizar un teselado en papel para modelar es la peor opción posible, pero el proceso de plegado es una tarea árdua, que dejo para otros...

Dejo ahora a esta novia en estas soledades, mientras su dueña deja de estar sola para ser ahora, espero, una novia siempre acompañada.

domingo, abril 15, 2007

Por la boca muere el pez...

El dios que me vino a tocar en suerte al nacer es un dios del signo piscis. No creo en horóscopos, aunque todo parezca indicar que soy un típico géminis. Me cuesta además creer en un dios que no hace el amor. Me duele creer en un dios así. El dios que me tocó en suerte al nacer es uno que no tiene cuerpo, ni sexo. Y no sabe de lo que se pierde el pobre (o quizás si sabe, y por eso ha dejado de tomarse tan en serio). Afortunadamente tiene palabra (quizá sea un milagro de consolación). Con la palabra crea, con la palabra destruye, con la palabra castiga, con la palabra reconstruye.

Esa paradoja me resulta encantadora. Es un dios del signo piscis, y es un dios de palabra. Extraña combinación pues el pez muere por su boca, y harto cuesta a los peces hablar. Otra cosa es caminar siendo un pez. Quizá por eso sea que ese dios no tenga piernas para abrir o para cerrar, para entregar.

En la pasada semana santa estuve leyendo, después de semanas sin facilidad de acceso a Internet, las novedades del mundo origamístico. Me encontré con la imagen que tomó Román de una máscara en México, rostro que era perfecta representación de aquel dios/pez del que hablaba. Aunque quise plegar el modelo en esa semana, solo en pascua tomó forma. Sale así uno de esos modelos que pedía la entrada anterior, uno que sea dos en uno, uno que siendo uno sea dos. Le enseñé, de paso sea dicho, el modelo a Jorge Jaramillo, uno de los más estudiosos origamistas que conozco. Su referente fue Escher. He de confesar que yo no pensé en este referente, aunque es sin duda acertado. Los trabajos de Escher pasan de ser pez a ave, ave a ciudad, ciudad a ajedrez. Este modelo pasa de pez a rostro, con una transición fluida que permite al pez nadar, o al rostro pensar; al pez ser dios; al dios ser pez.



martes, abril 03, 2007

Mitología

Hace tiempo no compro libros. No porque no me guste leer, sino porque los libros se encuentran autocensurados. Se censuran solos, con su precio, como decía Eduardo Galeano. El último libro que adquirí fue un regalo de mi esposa: “Los Cuentos de Eva Luna” de Isabel Allende. Confieso que preferí “Eva Luna” a sus cuentos, pero que le vamos a hacer, es cuestión de gustos. Pero el hecho de no comprar libros no me impide asistir al ejercicio masoquista de ir a las librerías. En ellas, antros de perdiciones por la vía de la tentación, suelo mirar aquellos libros que quiero comprar y que termino leyendo porque otros me los prestan o porque, meses de ahorros después, logro vincular a mi biblioteca. Claro, también hay otros que quise leer y no leo porque nadie los consiguió o porque nunca los compré, o porque simplemente fueron parte de un deseo pasajero.
En la librería, hoy, me tientan “las pequeñas memorias” de Saramago, y “la quinta disciplina en la escuela” de Senge y otros, me tientan dos libros de Galeano y uno de “Comportamiento del consumidor” de Olson. Me tientan palabras de otros que conozco y muchos que desconozco. Me tienta el texto del último ganador del Nobel en literatura, de quien solo he leído su discurso de aceptación del premio. Me tientan cosas…

Pero, no solo es asunto de tentaciones, que también hay parte utilitarista en la visita. Me lleno de nombres. De nombres de libros, de palabras que inconexas nada dicen, de palabras que conexas dicen algo aunque no suene a nada y de otras que no dicen nada aunque suenen a todo. Me gusta cazar palabras para luego inventar nuevas combinaciones. Inventar, por ejemplo, una frase que hable de los nombres que vienen a mi boca y luego una más que hable de la muerte y su añoranza, o de la sonrisa de los que perdieron las palabras. Combinar palabras se vuelve un ejercicio creativo similar al que hago con el origami. Combino seres para crear otros nuevos, que inconexos dicen algo aunque no suene a nada, que conexos dicen cosas aunque no suenen a nada.
Hace días, de hecho, no creo nada sobre esa línea. Vamos a ver si logramos convencer al alma de que busque un par de seres que siendo dos quieran ser uno, como rigen los cánones de la mitología. Aunque, visto así, entiende uno porqué cuesta tanto encontrar a quien amar, encontrar un par de seres que, siendo dos, quieran ser uno.
Pareciera que también el amor es una criatura mitológica. Bendecidos resultan entonces quienes, como yo, aún hacemos mitología.

lunes, marzo 26, 2007

Murmulencios

Las mujeres están hechas de palabras. Las mujeres están hechas de silencios.

A mi me gustan las palabras (y también, como no, las mujeres). De hecho, estas soledades han sido una excusa para jugar con ellas (las palabras), para conocer nuevas, para reamar viejas. Quisiera, como no, manejarlas como lo hacen los maestros, aquellos que también gustan de ellas. Porque la palabra escrita es como un vicio, como una condena y un destino al que de a poco vamos llegando todos. Precisamente en estos días, los niños de Medellín se pasan hablando de palabras. La actividad me parece bonita, aunque ya se ha hecho en exceso: Grupos de niños inventan palabras, o inventan significados.

De la lista de palabras resultante, hay una que me encantó: Murmulencio.

¿Qué es un murmulencio? Dicen los niños que los murmulencios son murmullos que se escuchan en silencio.

He oído murmulencios alguna vez, sobretodo en el campo, sobretodo en la noche. Suenan cuando nadie quiere oírlos, cuando abundan los silencios que tememos y los que disfrutamos. Los expertos en murmulencios suelen ser, precisamente, los espantapájaros, expertos en hablar el lenguaje de las aves y el de los silencios. Expertos en espantar los pájaros de la soledad.



Conocí a una mujer a quien llamaba espantapájaros porque cuando estaba a su lado los pájaros de la soledad hacían su nido en otros bosques. Conocí a una mujer experta en murmulencios, a otra experta en murmullos y a otra experta en silencios.

A veces pienso que las mujeres también están hechas de murmulencios...