domingo, noviembre 25, 2007

Bajo perfil

Hace algunos cientos de años, en gran parte del mundo se empleaba una hermosa forma de arte llamada bajo relieve. Hoy, son pocos los artistas que emplean esta forma, que tanto enriqueció la arquitectura. Cuando más, puede verse en algunos cementerios, donde aún algunos piden que las lápidas tengan algo que permita ver “arte” en ellos. Pero los bajo relieve se han ido perdiendo, como tantas técnicas que misteriosamente caen en el olvido.


La semana pasada estuve visitando uno de los sitios que más amo de Medellín, el Museo Cementerio de San Pedro. Es un lugar hermoso, que recomiendo a todos los turistas pero sobretodo a quienes viven en Medellín que no saben lo que en el museo puede encontrarse. Perdidos, encerrados entre cientos de lápidas, el visitante pueden encontrar una arqueología de la sociedad antioqueña, y una cronología de personajes ilustres. Puede encontrarse, por ejemplo, la tumba de Pedro Nel Gómez, un muralista de dotes excepcionales (y en cuya tumba ningún mural se encuentra), o la de Jorge Isaac, autor de la novela más importante del Valle del Cauca, quien pidió ser enterrado en Medellín. Se encuentra también la tumba de Efe Gómez, ingeniero y poeta, o la de Fidel Cano, el fundador del periódico que fuera el más importante del país. También un monumento en donde antes se encontraba la tumba de Gardel (porque no se sabe aún donde nació Gardel, pero sí que en Medellín dejó su voz).



A mí, lo que me gusta del cementerio no es la cantidad de personas ilustres que yacen olvidadas, sino el arte que vive en él. Hace 100 años, San Pedro era el cementerio de los ricos, así que hermosas esculturas de gustos exquisitos adornan cada parte, cada rincón. Un ángel silencioso pide al visitante que guarde sus palabras, y otro, vigilante, empuña una espada que no debiera ser blandida. Tres mujeres caminan llorando sobre uno de los mausoleos, y una más, desconsolada, llora sobre la tumba de su hijo. Hoy, San Pedro, es en cierta medida el cementerio de los pobres. Resulta encantador entonces descubrir como en las tumbas más recientes el arte a dejado paso a nuevas manifestaciones también cargadas de significado. Ahora sobre las tumbas se colocan imágenes de equipos de futbol, se decora con pintura y con fotos, con muñequitos de plástico, con carritos de metal.


Pero hoy quiero seguir hablando de lo viejo, del arte de hace cien años. Las esculturas del cementerio cuentan, cada una, una historia distinta. Historias de dolores que la mayoría de las veces son más homenaje a la muerte que a la vida. Historias de quienes dejan dolores con sus partidas. Por ejemplo, aunque suene extraño, he de jurar que cada vez que veo a esa mujer tendida sobre la tumba de su amado tengo un irrefrenable deseo de consolarla.



Conocí San Pedro hace años, y desde eso me gusta visitarlo cada cierto tiempo. Me gusta el arte de Marco Tobón Mejía que se ve en diversos lugares, la Pieta que sigue siendo dolorosa y, en fin, tantas y tantas obras más. Esta última visita, sin embargo, ha resultado nueva. Vi por primera vez los bajo relieve con el detalle necesario para entender que no logro entenderlos bien. Quisiera lograr que ellos nacieran del papel, pero no logro entender cómo hacer para que surjan sin necesidad de esconder toneladas de papel.


Días antes de ir al cementerio trataba de plegar un nuevo modelo que, precisamente, surgía del bajo relieve. Un estudio sobre la forma y el contorno, que ya antes había hecho (1 y 2), pero esta vez de una forma diferente. En esta ocasión pensaría que es más cercano al origami (que ya son claros los dobleces), y sin embargo sigue manteniendo una enorme distancia que creo que aún no ha sido explorada por los origamistas.



Y aunque el tema no es de aquellos que puedan verse en el cementerio, sobra decir que el arte en él ha sido camino que ayuda a dejarla fluir. Que las curvas de este modelo, bajo relieve, sirvan para salir de este bajo perfil que llevo los últimos meses.


***
Versión en portugués, Gregorio Vainberg



Centos de anos atrás, em grande parte do mundo empregava-se uma formosa forma de arte chamada baixo relevo. Hoje são poucos os artistas que empregam esta forma que tanto enriqueceu a arquitetura. Somente, pode se ver nalguns cemitérios, onde ainda alguns pedem que as lapides tenham algo que permita ver “arte” nelas. Mas os baixo relevo foram se perdendo, como tantas outras técnicas que misteriosamente caem no esquecimento.

Na semana passada visitei um dos lugares que mais amo em Medellín, o Museu Cemitério de San Pedro.È um lugar muito bonito que recomendo a todos os turistas, mas, sobre todo aos moradores de Medellín que não sabem o que pode encontrar-se no museu. Perdidos, presos entre centos de lapides o visitante pode encontrar uma arqueologia da sociedade antioqueña, e uma cronologia de personagens ilustres. Pode se encontrar por exemplo, o túmulo de Pedro Nel Gómez, muralista de excepcionais dotes, el fundador del periódico que fuera el más importante del país. También un en donde antes se encontraba la tumba de Gardel (em cujo túmulo mural nenhum se encontra), ou a de Jorge Isaac, autor da novela mais importante do Valle Del Cauca, quem pediu ser enterrado em Medellín. Encontra-se também o túmulo de Efe Gómez, engenheiro e poeta, ou o de Fidel Cano, fundador do jornal que fora o mais importante do pais. Também há um monumento onde antes se encontrava o túmulo de Gardel (se bem não se sabe ao certo onde nasceu Gardel, sabe-se, que foi em Medellín que deixo a sua voz).

O que eu gosto do cemitério não é a quantidade de pessoas ilustres que jazem esquecidas, senão a arte que neles mora. Há cem anos, San Pedro foi o cemitério dos ricos, razão pela qual formosas esculturas de refinado gosto, enfeitam cada parte, cada canto. Um anjo silencioso pede ao visitante que guarde suas palavras, e outro, vigilante, empunha uma espada que não devera ser brandida. Três mulheres caminham chorando sobre um dos mausoléus, e mais uma, desconsolada, chora sobre o tumulo de seu filho. Hoje, San Pedro é em certa medida o cemitério dos pobres. Resulta encantador então descobrir como nos túmulos mais recentes a arte há deixado passo a novas manifestações também carregadas de significado. Agora sobre os túmulos colocam-se imagens de times de futebol, decora-se com pintura e com fotos, com bonequinhos de plástico, com carrinhos de metal.

Mas hoje quero continuar falando do velho, da arte de cem anos atrás. As esculturas do cemitério contam, cada uma, uma historia diferente. Historias das dores que na maioria das vezes são mais uma homenagem à morte do que à vida. Historias dos que deixam dores com suas partidas. Por exemplo, porem possa parecer estranho, hei de jurar que cada vez que vejo àquela mulher deitada sobre o túmulo do amado tenho um irrefreável desejo de consolá-la

Conheci San Pedro faz anos, e desde então, gosto de visitá-lo cada certo tempo. Gosto da arte de Marco Tobón Mejía que se vê em diversos lugares, a Pieta que segue sendo dolorosa e, em fim, tantas e tantas obras mais. Essa última visita, porem, resulto-me nova. Vi por vez primeira os baixo relevo com o detalhe necessário para entender que não logro entendê-los bem. Quisera lograr que eles nasçam do papel, pero não consigo entender como fazer para que surjam sem a necessidade de esconder toneladas de papel.

Dias antes de ir ao cemitério tentava dobrar um novo modelo que, precisamente, surgia do baixo relevo. Um estudo sobre a forma e o contorno, que já antes tinha feito (1 y 2), pero dessa vez duma forma diferente. Mas nessa ocasião penso que está mais perto do origami (que já são claras as dobras), porem, continua mantendo uma enorme distancia que acho que ainda não tem sido explorada pelos origamistas.

E ainda que o tema não é daqueles que possam ver-se num cemitério, sobra dizer que a arte nele tem sido o caminho que ajuda a deixá-la fluir. Que as curvas deste modelo, baixo relevo, sirvam para sair deste baixo perfil que levo nos últimos meses.

sábado, agosto 18, 2007

Novedades

Corren tiempos nuevos, y corren algunos abandonos... Pero, aunque poco pliegue últimamente, no he olvidado estas soledades, que últimamente se llenan de palabras..

Hoy, aún sin modelos nuevos por presentar, enseño dos novedades que me llenan de orgullo.

Una de ellas, es una novedad que no depende de mí, sino de la buena voluntad y ventura, de un origamista con tiempo y un segundo idioma. Untalgregorio (o más bien debiera decir Gregorio Vainberg) me ha regalado la traducción de una entrada. Lo que esperamos y deseamos, ambos, es que sean más, y eso permita a las 1120 personas brasileras que han entrado a soledades una lectura más a gusto.... Es solo un 4,4% del total de lectores de soledades. La inmensa mayoría lee en español, y lo seguirá haciendo, y algo más del 6.8% procede de Estados Unidos, pero como el español por esos lados va en aumento (y además no escribo en inglés) creo que no se sentirán ofendidos...

Por ahora, en portugués, solo una entrada: Otro ángel más, pero más vendrán y solo habrá que buscarlas con la etiqueta Portugués


La segunda novedad, creo que ya muchos la conocen, pero para aquellos que aún no:

He creado una galería en Flickr, con el tema del origami. Probablemente sea el sitio ideal para aquellos que simplemente quieren ver las fotos de los modelos, sin preguntarse por el texto que los origina o los acompaña. Espero les guste y eso no impida visitar estas soledades.


Un abrazo a todos los que aún están
daniel

***



Versión en portugués, Gregorio Vainberg



Correm novos tempos, e correm alguns abandonos... Mas, por mais que pouco dobre ultimamente, não esqueci destas solidões, que ultimamente enchem-se de palavras.
uma delas é uma novidade que não depende de mim, senão da boa vontade e ventura, de um origamista com tempo (nem tanto, N do T.) e um segundo idioma. Untalgregorio (que venho a ser eu, Gregorio Vainberg, N do T.) me presenteou com a tradução duma entrada. O que esperamos e desejamos, ambos, é que sejam mais, e isso permita às 1120 pessoas brasileiras que entraram a "solidões" uma leitura mais a gosto... È só um 4,4 % do total de leitores de solidões. A grande maioria lê em espanhol, e o seguirá fazendo, e pouco mais do 6,8 % procede dos Estados Unidos, mas, como o espanhol nessas bandas vai em aumento (e eu não escrevo em inglês) creio que não se sentirão ofendidos...


Por enquanto, em português, só uma entrada: Mais um anjo,; outras virão e só haverá que buscá-las com a etiqueta português.


A segunda novidade, acho que muitos já a conhecem, mas para aqueles que ainda não:
Criei uma galeria Flickr, com o tema origami. Provavelmente seja o sitio ideal para aqueles que simplesmente querem ver as fotos dos modelos, sem se perguntar pelo texto que os origina e acompanha. Espero que gostem e que isso não impeça visitar estas solidões.


Um abraço a todos os que ainda estão.

viernes, agosto 17, 2007

Creencia

CREENCIA


Creo en que tras la noche vendrán los días

En que las mañanas son el recuerdo de otros tiempos en que éramos más simples y más puros

Creo en vos, mujer, que despertás a mi lado.

En que para ser uno tenemos que ser dos y en que en el fondo no somos más que soledades.

Creo en que el tiempo simplemente pasa para que las cosas no pasen a un mismo tiempo

En que he de morir algún día, pero que antes quisiera haber vivido.

Creo en que para aprender hay que enseñar

En que para enseñar hay que oír

En que para oír hay que callar.

Creo que el cielo tiene forma de mujer, y en que el paraíso se encuentra oculto en la piel de una

Creo que he mentido, amado y muerto varias veces

que he vivido, odiado y desnudado otras veces más

Creo que Dios debe aburrirse eternidades estando solo

Creo en la piel de una mujer que me espera desnuda

Creo que no existe diferencia entre arte y ciencia

En que existe una escalera de caracol que da vueltas a la luna

En que las estrellas se pasan contemplando como la tierra sale cada noche

En que somos tontos

En que somos sabios

Creo en la maldad del hombre, aunque a veces cometemos actos buenos

Que no hay verdad cierta ni mentira falta

Creo en la poesía

En el arte

En la belleza

Creo en la literatura como liberadora

En la escultura

En la música, la buena música

Creo en que el universo confabula, constantemente, por enseñarnos aquello que merecemos aprender

Creo en los principios, en los finales, en las reuniones

Hay días en los que también creo en mi mismo

Y otros en los que creo en los otros

Si, Creo

Daniel Naranjo

***

Versão em português (Untalgregorio)


Crença



Creio em que trás da noite viram os dias

Em que as manhãs são a lembrança de outros tempos em que fomos mais simples e mais puros

Creio em você, mulher, que acordas ao meu lado.

Em que para ser um, temos que ser dois, e em que no fundo não somos mais que solidões.

Creio em que o tempo simplesmente passa para que as coisas não passem ao mesmo tempo.

Em que hei de morrer um dia, pero que antes quisera ter vivido.

Creio em que para aprender há que ensinar

Em que para ensinar há que ouvir

Em que para ouvir há que calar.

Creio que o céu tem forma de mulher, e que o paraíso se encontra oculto na pele duma.

Creio que hei mentido, amado e morto varias vezes
que hei vivido, odiado e desnudado outras vezes mais.

Creio que Deus deve entediar-se eternidades estando só.

Creio na pele duma mulher que me espera nua.

Creio que não existe diferencia entre arte e ciência.

Em que existe uma escada caracol que dá voltas à lua.

Em que as estrelas passam-se contemplando como a terra sai a cada noite.

Em que somos tolos.

Em que somos sábios.

Creio na maldade do homem, porem às vezes cometamos atos bons.

Que não há verdade certa nem mentira falsa

Creio na poesia.

Na arte

Na beleza.

Creio na literatura como libertadora.

Na escultura.

Na música, a boa música.

Creio em que o universo confabula, constantemente por ensinar-nos aquilo que merecemos aprender.

Creio nos princípios, nos finais, nas reuniões.

Há dias nos que também creio em mim mesmo

e outros nos que creio nos outros.

Sim, Creio.

Daniel Naranjo

miércoles, agosto 01, 2007

La ciudad de la serpiente

La soledad en la que tengo a estas, mis soledades, me tiene un poco asombrado... La verdad se debe, principalmente, a que tanto hago que ya el tiempo no me da para hacer...

Y no me gusta abandonar estas soledades que también las amo.

Por estos días, sin embargo, resulta más fácil escribir que plegar. Hace unas semanas, de hecho, me atrevía a hacer algo que nunca había hecho. Enviar un texto a un concurso... No sé que texto ganó, pero sé que no fué este. Lo pongo en soledades, simplemente, para que aquellos que gustan de leerme sepan que sigo, aún, con la palabra en la punta de los dedos. Lo pongo en soledades, simplemente, para recordarme que sigo aquí, en la punta de los dedos.
***


La ciudad de la serpiente


La ciudad, esa propia, esa llena de desencantos y de engaños, que te mira y se sonríe en verano, que irremediablemente te llama a gritos y pide que vuelvas, esa que te pide que te vayas para quererla de nuevo, esa de mujeres hermosas que caminan en la calle, esa ciudad es aquella en la que nací y crecí. Pero, debo decirlo, hoy soy extranjero. Soy también un desplazado, llamado por montañas verdes que habitan el oriente… Soy extranjero por días y por noches, porque su embrujo todavía me llama, incansablemente, y me pide que la habite una vez a la semana. Y yo la habito.

Sin querer, sin preguntar ni pedir permisos, esta ciudad de la que hablo se roba los afectos y los tiempos, las miradas. Sin querer, a veces se roba tus odios. El lugar de mi querer se ha ganado también mis dolores desde hace algunos meses. Antes, lo confieso, tenía mis amores. Aquel lugar del que hablo es el punto de enlace que me abre la puerta de aquella que ahora es mi ciudad del corazón. Este lugar extraño (parte animal y parte monstruo), atrae a mares de gente, pensando en su propia vida, en su propio tiempo. Ignorantes de su suerte son devorados y escupidos por aquella serpiente que recorre las calles en minutos, los kilómetros en segundos.

Y uno, a veces, se siente barca en altamar… Cuando el sol toca apenas la montaña, cuesta distinguir el sentido de las olas, y como gota de agua te sientes succionado, escupido, bebido y luego vomitado contra una pared de otras gotas que te esperan puertas adentro mientras anuncian con el cuerpo que no cabes, que no puedes seguir, y el reloj incansable dice que debes entrar y aguantar y respirar y correr y seguir y llegar. La serpiente te devora y te lleva en su estómago, donde otros como vos miran sin mirar y otros escuchan sin escuchar.

En aquella panza el tacto toma una dimensión distinta, negada y siempre presente. Te tocan, te huelen, te manosean, te sudan, te untan sin pedir permiso y sin querer autorización. Y tu, rencoroso y a un mismo tiempo solidario, tu tocas, hueles, manoseas, sudas y untas sin pedir permiso y sin querer autorización. Sientes el calor del otro en tu nuca, y deseas ser otra gota más que se evapore, tiemblas, piensas en caer, y de repente descubres que no hay caída posible, que otra gota más está ocupando el espacio de tu descenso. Entonces de repente la serpiente se detiene, se queja, gime, y otro mar de gente sale por su boca y nuevas gotas son succionadas y llevadas hacia adentro; uno sale, devorado, y cinco más son engullidos porque aquel estómago siempre hace espacio a alguno más.

Esta serpiente tiene nombre, y todos lo conocen. Esta serpiente tiene un rostro, aunque su interior de metal y sudor se cubra en maquillaje para mostrarlo. La serpiente últimamente habla poesía, habla sobre arte, sobre otros que hace años escribieron y contaron de una ciudad y de una gente que no conocía un animal como este. El maquillaje en la mañana a veces habla sobre el artista que sigue siendo niño –niñez interminable dice-, a veces de lo lúgubres que somos. Y uno se pregunta si alguna de las tantas gotas que habita la panza de aquel monstruo se sentirá en niñez interminable en aquel momento, y cuántos sentirán aquel gemir del alma porque en su espalda llevan el propio mundo, y cuántos más no habrán visto siquiera el maquillaje que la panza lleva… Yo lo vi, y fue imposible evitar una sonrisa. Ella, que no se quien sea ella, también lo vio. Y su rostro se ha sonreido.

El lugar de mis odios es también el lugar de mí querer. A veces, en la tarde, la gente esta cansada y de nuevo es devorada, y justo entonces ríe. Ríe de aquella gota que para no caerse se toma del cuello de un extraño que se toma de las entrañas de metal. De aquella misma gota que también ríe de su temblor. En ese mar de gotas, a veces, uno encuentra gotas iguales, que no se hablan, que no alcanzan a tocarse, que no alcanza a mirarse, pero que están ahí y se sonríen, cómplices.
El lugar de mis amores es también el lugar en el cual sé, que cada día, que cada noche, cuando el sol apenas toque la montaña, he de buscar aquella gota que al mirarme sonría una vez más...
Daniel Naranjo

domingo, julio 15, 2007

Otro ángel más

A veces olvidamos ser hombres de tierra o de maíz, y soñamos ser hombres de aire. Levedad y vuelo, pluma y ligereza. Los seres humanos sentimos una atracción especial por la ingravidez, por esa mágica sensación del vuelo. Creamos ángeles que son proyecciones de nosotros mismos intentando volar. Creamos mitos de Ícaros que se cuelgan un par de alas a su espalda y tratan de llegar al sol, de un eros que vuela lanzando amores a un alma que en tierra espera. Soñamos con volar, porque somos, aún, eternos soñadores.



En lo personal, no soy un devoto creyente de la angelología, aunque aún puedo recordar las categorías angelicales. Tampoco logré responder la pregunta teológica de cuántos ángeles caben en una cabeza de alfiler (aunque, verdades sean dichas, nunca traté de responderla). Me he cuestionado algunas veces por el sexo de los ángeles, pero ha sido por motivos plenamente artísticos y cuestionadores de la mitología propia: ¿Por qué, si me duele un dios sin sexo, no habría de dolerme un ángel con alas a cambio de piel?
No soy, como lo decía, de aquellos que ve ángeles en la calle (salvo a los amigos, que otra clase de guardianes son). Pero si soy, como no, un amante de aquellos seres con alas. Años atrás escribí una narración escénica que contaba de cuentos de amor entre ángeles y mujeres. Los ángeles eran ellos, y casi todos andaban por ahí perdiendo la cabeza (y las alas) por terrenales mujeres y celestes vírgenes. Otros años atrás creé un ángel de papel que, torpe figura, apenas lograba abrir las alas. Meses después, creé otro ángel más que casi quedó en el olvido, y un Serafín cuya cara habla de todo, menos de inocencia. Serafín cansado este último...

Lo cierto es, que no es acaso porque quiera crear ángeles sino más bien porque, como todos, anhele ponerle alas a mi espalda.




Este ángel que hoy presento no es otro más que uno que ya mostré meses atrás, pero esta vez envuelto en un cuadrado. Cambian sus alas, nutridas ahora por un exceso de papel, cambian sus manos, que ahora anhelan algo que sostener. ¿Qué sostendrías, acaso, si fueses aquel ángel con alas en tu espalda?

***

Versão em português (Untalgregorio)

Mais um anjo

Às vezes esquecemos de ser homens de terra ou de milho, e sonhamos ser homens de ar.
Leveza e vôo, penas e ligeireza. Os seres humanos sentimos uma especial atração pela ingravidade, por essa mágica sensação de vôo. Tentando voar criamos anjos que não são projeções de nos mesmos. Criamos mitos de Icaros que se penduram um par de assas nas costas e tentam chegar no sol; de um Eros que voa lançando amores a uma alma que na terra espera. Sonhamos em voar, porque somos, ainda, eternos sonhadores.

No pessoal, não sou um crente devoto da anjologia, porem ainda posso lembrar as categorias angelicais. Também não consegui responder a pergunta teológica de quantos anjos cabem numa cabeça de alfinete (porem, verdades sejam ditas, nunca tentei respondê-la) me questionei algumas vezes pelo sexo dos anjos , mais só por motivos plenamente artísticos e questionadores da própria mitologia: Por que, se me dói um deus sem sexo, não haveria de doer-me um anjo com assas a troca de pele?

Não sou, como tenho dito, um daqueles que vêem anjos nas ruas (tirando os amigos, que outra classe de guardiões são). Porem sou sim, como não ser, amante daqueles seres com assas. Anos atrás escrevi uma narração cênica que falava de contos de amor entre anjos e mulheres. Os anjos eram eles e quase todos andavam por aí perdendo a cabeça (e as assas) por terrenas mulheres e celestes virgens. Outros anos atrás criei um anjo de papel que, torpe figura, conseguia apenas abrir as assas. Meses depois, criei mais um anjo, que quase ficou no esquecimento; e um Serafim cujo rosto fala de todo, menos de inocência. Serafim cansado este último...

O certo é, que não é só porque queira criar anjos senão, mais bem porque, como todos, anseie pôr assas nas minhas costas.

Este anjo que hoje apresento não é senão um que já mostrei meses atrás, mais, desta vez, envolvido num quadrado. Mudam as assas, nutridas agora por um excesso de papel, mudam as mãos, que agora anseiam alguma coisa para segurar. Que segurarias, si fosses por acaso, aquele anjo com assas nas tuas costas?

jueves, julio 05, 2007

Fe mía

Aunque suene increible, me gusta la poesía...
Alguna vez quisiera cometerla con alevosía y premeditación, o mejor que ella me cometiera a mi... Quisiera escribir lo que escriben otros, con la maestría que lo hacen. Para la muestra, uno de aquellos poemas que habla, a un tiempo de aquel placer que nos atañe y de aquella que es nuestra única certeza.

Fe mía, de Pedro Salinas

No me fío de la rosa
de papel,
¡tantas veces que la hice
yo con mis manos!
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti, que nunca te hice,
de ti, que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
(de Seguro Azar)

domingo, julio 01, 2007

Armadillo

Algunos animales existentes deberían ser considerados seres míticos. El pangolín, por ejemplo, pareciera un animal mitológico. Pasa lo mismo con el dragón de mar, y también con el armadillo. La sola palabra parece mágica:
A r m a d i l l o, como si se armara a si misma. El armadillo también se arma a si mismo. Se vuelve pelota, y rueda para escapar, y luego, de nuevo se arma y se vuelve aquel extraño animal acorazado.

Sabiendo entonces que es un animal tan bello, ¿por qué existen tan pocos en origami? Hace poco hablaba con Eric Madrigal sobre eso. Me señalaba que el modelo, en realidad no parece ser complejo, quizás lo más difícil fuera lograr la adecuada distribución de franjas, pero en los tiempos modernos es un reto fácilmente superable.
En realidad, creo que lo difícil es encontrar el alma del armadillo. No creo, de hecho, que este propio lo haya logrado tampoco, pero al menos resulta un excelente ejercicio para romper, de a poco, con esta falta de creatividad que me ataca por estos días.
De paso sea dicho, y revisando sobre modelos de este tipo, conozco tres modelos más: uno de Joseph Wu, uno de John Montroll y uno más, firmado por Anita F. Barbour. Sin duda estos modelos cumplen con lo básico, pero también ellos parecen carecer de ese algo que vive en las buenas figuras.
Eric ha tratado de “mejorar” uno de esos armadillos, que pueden ver en pajarita. Lo curioso es que Eric realizaba las modificaciones al tiempo que yo trataba de diseñar el mio. Como verán son modelos distintos, y seguramente el de Eric esté más cercano a la realidad, pero… ¿Quién ha dicho que la única intención del origami es reproducir la realidad?